martes, 26 de septiembre de 2017
"Ese hombre, el monje zen"
He estado en algunas fiestas y en un par de incendios.
He andado infinidad de caminos, deambulado por laberintos interminables, transitado por senderos que se bifurcan y desembocado en más de un callejón sin salida.
Momentos de una vida que no es ejemplar. Pero es mía. Y como ningún hombre puede escaparse de su tiempo y sus circunstancias, es la que me tocó vivir. Momentos que en su momento fueron importantes. Momentos rojos, azules, perfumados, insípidos, formidables, olvidados y olvidables, perdidos para siempre. Momentos encontrados detrás de una piedra. Momentos que no terminan nunca y momentos que duran un suspiro. Momentos que esperan su momento. Momentos fieros que aprietan como un torniquete en la cabeza. Momentos de expansión y de euforia, nostálgicos, iracundos, sublimes. Momentos de terror. Momentos de caer y levantarse. De encontrar la moneda perdida, de recuperar la sonrisa, de cerrar una puerta. Momentos dispersos que se reúnen vaya a saber por qué y aparecen después de muchos años.
El momento escurridizo que se fue por el agujero del lavabo. Aquel que llegó deslizándose silenciosamente por debajo de la puerta. Una puesta de sol en el Pacífico, la bruma de Amsterdam, los olores de Madrid, el pequeño café de Praga. Momentos de bufanda y guantes de lana, de miradas que lo dicen todo, de gestos que no dicen nada, de manos que remueven la tierra para plantar un árbol. Momentos de éxtasis y momentos infernales.
Tantos momentos en una sola vida! Y con todo, ninguno de ellos se equipara a este momento: fresco, vital, nuevo, efímero.
Porque ahora sé que no tengo ninguna otra cosa más que este momento, porque mi vida toda es este momento. Y ahora sé que lo único que verdaderamente vale la pena, es el intento de comprenderse a uno mismo.
Si comprendes, tu espalda se endereza y tu vida se rectifica. Si tu vida se rectifica, todos tus actos serán rectos. Cuando todos tus actos se vuelven rectos, natural y automáticamente, ayudarás a los otros.
Cuando llegas a este punto, comprendes cabalmente que no hay ser ni cosa alguna que esté separada del resto (del todo)
Esta es la enseñanza que vengo transmitiendo en los últimos 30 años.
Después de meditarlo largamente, tomé la decisión de hablar sobre mi pasado, de mostrarte estos retazos sueltos de mi vida. No como un impúdico exhibicionismo, sino para decirte: Se puede!
Cuando comencé a tomar contacto con la enseñanza budista, me interesó el descubrir que el Buda Shakyamuni no era un dios, ni un semi dios ni alguien dotado de cualidades especiales. Eso me atrajo. Antes de devenir Buda, Sidharta Gautama era un hombre común y corriente como tú o como yo.
Una tremenda revelación! Si él pudo, todos pueden, tú puedes. Si ese hombre alcanzó la revelación magnífica, cualquier hombre o mujer pueden lograrlo.
Despues de esto, algunos hombres sabios fueron transmitiendo esta enseñanza, de persona a persona, de espíritu a espíritu, en un largo sendero que llega hasta nuestros días. Ellos dejaron una practica concreta: la enseñanza legada por siglos ha sido correctamente transmitida y está allí al alcance de cualquiera que tenga verdadera sed.
El resto depende de cada uno, depende de ti, de tu entrega y firme determinación. Después de todo, tu vida es única y está en tus manos.
Espero que este libro pueda ayudarte a comprender. A partir de ahora, deberás andar por tus propios medios y afirmarte sobre tus propios pies.
Por mi parte, yo me iré a caminar por ahí pero, por favor, no me sigas.
Bustamante
Ermita de Paja
Abril de 2014
de "Ese Hombre, el monje zen" semblanza biográfica de Jorge Bustamante
Fabio Gakudo Morasso
viernes, 22 de septiembre de 2017
La sociedad del cansancio - Byung Chul Han
La sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de
paradigma: el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del
cansancio. Así como la sociedad disciplinaria foucaultiana producía
criminales y locos, la sociedad que acuñado el eslogan "yes we can"
produce individuos agotados, fracasados y depresivos.
Según el autor, la resistencia solo es posible en relación con la coacción externa. La explotación a la que uno mismo se somete es mucho peor que la externa, ya que ayuda al sentimiento de libertad (a la idea que se tiene de libertad)
Esta forma de explotación resulta mucho más eficiente y productiva debido a que el individuo decide voluntariamente explotarse a sí mismo hasta le extenuación.
Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima verdugo, explotador y explotado, son la misma persona.
Los occidentales deberíamos abandonar conceptos como originalidad, genialidad y creación de la nada y buscar una mayor flexibilidad en el pensamiento "jugar más, trabajar menos, entonces produciríamos más.."
Sin embargo, esto no deja de ser para el autor una utopía inalcanzable para una sociedad en la que todos, incluso el ejecutivo mejor pagado, trabajamos como esclavos aplazando indefinidamente el ocio.
El Prometeo cansado
El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo.
El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su alter ego, con el cual está en guerra.
Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación.
El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito.
Kafka emprende una reinterpretación interesante del mito en su críptico relato «Prometeo»: «Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida se cerró de cansancio». Kafka se imagina aquí un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas, sino que las cierra. La herida se cerró de cansancio. Asimismo, el presente ensayo desemboca en la reflexión de un cansancio curativo.
Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme del Yo.
Según el autor, la resistencia solo es posible en relación con la coacción externa. La explotación a la que uno mismo se somete es mucho peor que la externa, ya que ayuda al sentimiento de libertad (a la idea que se tiene de libertad)
Esta forma de explotación resulta mucho más eficiente y productiva debido a que el individuo decide voluntariamente explotarse a sí mismo hasta le extenuación.
Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima verdugo, explotador y explotado, son la misma persona.
Los occidentales deberíamos abandonar conceptos como originalidad, genialidad y creación de la nada y buscar una mayor flexibilidad en el pensamiento "jugar más, trabajar menos, entonces produciríamos más.."
Sin embargo, esto no deja de ser para el autor una utopía inalcanzable para una sociedad en la que todos, incluso el ejecutivo mejor pagado, trabajamos como esclavos aplazando indefinidamente el ocio.
El Prometeo cansado
El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo.
El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su alter ego, con el cual está en guerra.
Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación.
El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito.
Kafka emprende una reinterpretación interesante del mito en su críptico relato «Prometeo»: «Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida se cerró de cansancio». Kafka se imagina aquí un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas, sino que las cierra. La herida se cerró de cansancio. Asimismo, el presente ensayo desemboca en la reflexión de un cansancio curativo.
Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme del Yo.
jueves, 24 de agosto de 2017
Kaleidoscopio y más... de Fabio Morasso
4- "Pero si vamos a intentar algo con tan magros medios y talentos ¿para qué ser mezquinos con los propósitos?"
"los hechos y los conceptos pocas veces coinciden con ternura" Fabio Morasso
"Ser quizás se reduzca a ser visto por otro.
Se existe como un texto literario, cuando en los ojos de otros cobramos vida..."
Fabio Morasso
"El Maestro es un hombre silencioso que se ha detenido en un tiempo que sólo él comprende; o que si no comprende le importa una magnolia..."
"Margarita ama la belleza. La belleza de las ideas, de las palabras, del asombro, de la imaginación que ella misma tiene pero no sabe como sacar de su cuerpo largo y magro. Ama la belleza hasta la alegría de llorar por un poema, hasta el éxtasis místico frente a una obra que conjuga forma con contenido. Siempre sentirá que el mundo que la rodea, su mundo es grosero y canalla en comparación a ese otro mundo personal y solitario donde encuentra paz y belleza. Es otro mundo de libros y silencios que le permiten escuchar su alma en la voz de otros, los artistas. (...)
"Margarita es humana. La más humana de los humanos. Enfrentada a una imagen que le devuelve toda su humanidad y contrasentidos, todos los sueños y todos los miedos, su culpa de ser lo que son todos y cada uno de los seres humanos: sobrevivientes. (...)"
"...sin mirar atras, sin atarte a nada ni a nadie...Empezar de nuevo. No lleves nada, nada que te lastre el paso, no tenes que demostrarle nada a nadie. De nadie esperes nada, ni amor, ni piedad, ni comprension ni misericordia. Nada. Nacete de vos mismo y sobrevivi sin delirios de grandeza, sin obligacion hacia ninguna cosa que no sea tu supervivencia. No aspires a mas que a verte como te ves. No olvides reirte. No te cuestiones el bien y el mal cada dia. Aprende a bailar cuando escuches la musica, mimetizate entre los que bailan y no llames la atencion de nadie, porque eso unicamente trae enemigos y envidiosos. Es lo mejor que puedo decirte..."
Fabio Morasso
No hay regreso posible
no hay vuelta de tuerca.
No hay ayer que no se haya degenerado
no hay exactitud en ningún recuerdo
porque la evocación es una fábrica de pasados
cuya materia prima es la nostalgia de hoy
reloj muerto / cielo sin sol / café áspero.
"los hechos y los conceptos pocas veces coinciden con ternura" Fabio Morasso
"Ser quizás se reduzca a ser visto por otro.
Se existe como un texto literario, cuando en los ojos de otros cobramos vida..."
Fabio Morasso
"El Maestro es un hombre silencioso que se ha detenido en un tiempo que sólo él comprende; o que si no comprende le importa una magnolia..."
"Margarita ama la belleza. La belleza de las ideas, de las palabras, del asombro, de la imaginación que ella misma tiene pero no sabe como sacar de su cuerpo largo y magro. Ama la belleza hasta la alegría de llorar por un poema, hasta el éxtasis místico frente a una obra que conjuga forma con contenido. Siempre sentirá que el mundo que la rodea, su mundo es grosero y canalla en comparación a ese otro mundo personal y solitario donde encuentra paz y belleza. Es otro mundo de libros y silencios que le permiten escuchar su alma en la voz de otros, los artistas. (...)
"Margarita es humana. La más humana de los humanos. Enfrentada a una imagen que le devuelve toda su humanidad y contrasentidos, todos los sueños y todos los miedos, su culpa de ser lo que son todos y cada uno de los seres humanos: sobrevivientes. (...)"
"...sin mirar atras, sin atarte a nada ni a nadie...Empezar de nuevo. No lleves nada, nada que te lastre el paso, no tenes que demostrarle nada a nadie. De nadie esperes nada, ni amor, ni piedad, ni comprension ni misericordia. Nada. Nacete de vos mismo y sobrevivi sin delirios de grandeza, sin obligacion hacia ninguna cosa que no sea tu supervivencia. No aspires a mas que a verte como te ves. No olvides reirte. No te cuestiones el bien y el mal cada dia. Aprende a bailar cuando escuches la musica, mimetizate entre los que bailan y no llames la atencion de nadie, porque eso unicamente trae enemigos y envidiosos. Es lo mejor que puedo decirte..."
Fabio Morasso
No hay regreso posible
no hay vuelta de tuerca.
No hay ayer que no se haya degenerado
no hay exactitud en ningún recuerdo
porque la evocación es una fábrica de pasados
cuya materia prima es la nostalgia de hoy
reloj muerto / cielo sin sol / café áspero.
¿Cuál era nuestro rostro antes de nacer?
La línea de nuestra vida pierde la virtud de su fuerza
la intensidad de su impulso
la nitidez de su plenitud
y se parece a sí misma pero es otra.
-Todos nosotros somos otros-
No se vuelve a ninguna parte
ni se retorna al que hemos sido.
Ninguna curva nos devuelve a la infancia
al amor a las cuatro de aquella tarde
a la noche en esa mesa que otros ocupan sin saber
al arreglo de cuentas, los borrones, la enmienda,
la absolución, la memoria y el balance equitativo.
La vida no es un círculo.
Se deja morir lo que ha muerto
se mira con ojos nuevos todo lo que ha cambiado
se aliviana el trazo sin otro remedio
y un poco antes de aquello que quizás fue
hace mucho y quién pudiera saber cuándo, o cómo,
se queda uno sin tinta, silente,
como una espacio en blanco
que se libera por su cuenta a la eternidad
o al perfecto olvido y la nada.
La línea de nuestra vida pierde la virtud de su fuerza
la intensidad de su impulso
la nitidez de su plenitud
y se parece a sí misma pero es otra.
-Todos nosotros somos otros-
No se vuelve a ninguna parte
ni se retorna al que hemos sido.
Ninguna curva nos devuelve a la infancia
al amor a las cuatro de aquella tarde
a la noche en esa mesa que otros ocupan sin saber
al arreglo de cuentas, los borrones, la enmienda,
la absolución, la memoria y el balance equitativo.
La vida no es un círculo.
Se deja morir lo que ha muerto
se mira con ojos nuevos todo lo que ha cambiado
se aliviana el trazo sin otro remedio
y un poco antes de aquello que quizás fue
hace mucho y quién pudiera saber cuándo, o cómo,
se queda uno sin tinta, silente,
como una espacio en blanco
que se libera por su cuenta a la eternidad
o al perfecto olvido y la nada.
No se trata de esto
ni de aquello.
No se trata, en líneas generales,
de algo que por específico
obligue oscuridades filosóficas,
representaciones matemáticas,
nada que resista el tiempo.
Se parece, mejor, a la trayectoria
que cruza al hombre de lado a lado
lo atraviesa como aire comprimido
lo perturba, lo recuerda y descorbata,
lo revuelve, desdobla y refleja
-en vano, generalmente-.
Semeja melodía o ritmo incierto
silbato de locomotora a vapor
percusión candente o caída desde un quinto piso
manual de instrucciones contradictorias y absurdas
escalera sin descansos
vino tinto atardeciendo en verano.
Hay que estar atento, sin demasiadas presunciones
observar, sentir, dejar macerar
y si no se siente ofrecer la espalda
entregarle el repudio agrio
soltarlo para que siga, se vaya, caduque.
Pero si se siente, si se sospecha, si se escucha secretar
hay que seguirlo
ver como luego de traspasar al hombre
se sumerge en agua verde
da contra impasibles piedras milenarias
llama a la noche con un aullido furioso
levanta torres de ventanas ciegas
deviene ciruelas amarillas
agita la balsa inestable de los amantes
sucumbe a su poder y se desguarnece
como un domingo sin fiesta, sobre los techos.
No es un embuste ni un dolor de muelas
ni la pía intención de un alma bondadosa
ni un ciego tocando el acordeón por monedas
ni algo evidente, satisfactorio y sin consecuencia
capaz de ser confundido
con el almíbar frío de los genitales tristes.
Es como aire comprimido
sutil y no sin violencia
como invisible aguja que perfora la realidad
vulnera todo lo que se le opone
hasta llegar al silencio
y vuelve a empezar.
(texto viejo, repetido, pero oportuno para cuando no escribo ni puedo escribir)
Aquel era un libro de rostros. Un gran panel donde todos se apresuraban a clavar algo que fuera agradable, simpático y políticamente correcto, según la causa. En aquel libro las caras no eran más que imágenes estáticas, máscaras detrás de las que quizás sí, quizás no, había alguien. Y sí había alguien o algo, frenéticamente, como un animal herido y gimiendo su soledad, se apresuraba a clavar nuevos “algos” ingeniosos, inspiradores, terapéuticos, deportivos o de última importancia para manifestarse y ser manifiesto. Ser y ser público (públicamente querido o apreciado), he ahí la cuestión que le fritó los sesos al hombre posmoderno.
ni de aquello.
No se trata, en líneas generales,
de algo que por específico
obligue oscuridades filosóficas,
representaciones matemáticas,
nada que resista el tiempo.
Se parece, mejor, a la trayectoria
que cruza al hombre de lado a lado
lo atraviesa como aire comprimido
lo perturba, lo recuerda y descorbata,
lo revuelve, desdobla y refleja
-en vano, generalmente-.
Semeja melodía o ritmo incierto
silbato de locomotora a vapor
percusión candente o caída desde un quinto piso
manual de instrucciones contradictorias y absurdas
escalera sin descansos
vino tinto atardeciendo en verano.
Hay que estar atento, sin demasiadas presunciones
observar, sentir, dejar macerar
y si no se siente ofrecer la espalda
entregarle el repudio agrio
soltarlo para que siga, se vaya, caduque.
Pero si se siente, si se sospecha, si se escucha secretar
hay que seguirlo
ver como luego de traspasar al hombre
se sumerge en agua verde
da contra impasibles piedras milenarias
llama a la noche con un aullido furioso
levanta torres de ventanas ciegas
deviene ciruelas amarillas
agita la balsa inestable de los amantes
sucumbe a su poder y se desguarnece
como un domingo sin fiesta, sobre los techos.
No es un embuste ni un dolor de muelas
ni la pía intención de un alma bondadosa
ni un ciego tocando el acordeón por monedas
ni algo evidente, satisfactorio y sin consecuencia
capaz de ser confundido
con el almíbar frío de los genitales tristes.
Es como aire comprimido
sutil y no sin violencia
como invisible aguja que perfora la realidad
vulnera todo lo que se le opone
hasta llegar al silencio
y vuelve a empezar.
(texto viejo, repetido, pero oportuno para cuando no escribo ni puedo escribir)
Aquel era un libro de rostros. Un gran panel donde todos se apresuraban a clavar algo que fuera agradable, simpático y políticamente correcto, según la causa. En aquel libro las caras no eran más que imágenes estáticas, máscaras detrás de las que quizás sí, quizás no, había alguien. Y sí había alguien o algo, frenéticamente, como un animal herido y gimiendo su soledad, se apresuraba a clavar nuevos “algos” ingeniosos, inspiradores, terapéuticos, deportivos o de última importancia para manifestarse y ser manifiesto. Ser y ser público (públicamente querido o apreciado), he ahí la cuestión que le fritó los sesos al hombre posmoderno.
Se llegó a recelar que nadie podía ver a nadie, escuchar a nadie, tan
ocupados estaban todos en ser algo u alguien. Luego vino la velocidad,
la urgencia y el exceso. No fueron suficientes las mascaras ni el
maquillaje, que hubo que repetir mil cosas a un millón de amigos, tal
como postulaba Roberto Carlos. Adherir rápido y fácil, rápido y breve,
rápido y simple, rápido y absoluto, rápido y feliz. Porque felicidad es
un término donde van a parar todas las concepciones que los humanos
tienen o han adquirido sobre lo que deben ser sus vidas.
Se instaló la idea -menuda y pestilente idea- de que “compartir” es un comando al servicio de una generosidad sin freno, de un sin sentido sin límite. Al servicio de que mucho termina siendo nada y antes que nada hagamos inflación de lo mucho. Las mejores épicas de la humanidad concluyeron en: “si estás de acuerdo, dale un me gusta” como si eso realmente fuera algo que verdaderamente significara algo. No faltaron los preciosistas a los que les sobreabundó la belleza digitalizada, la ternura animal, los paisajes estremecedores y la música que el los viejos tiempos había que pagar y detenerse para escucharla. Y mientras mas había, menos tiempo quedaba. Todo laberinto, o red social, cobra en tiempo (vida) el estarse perdido dentro de él.
Como nadie escapa a su época ni sus circunstancias, a lo endeble o miserable o prosaico de su realidad, no vale el enojo o el reniego. El libro de rostros está allí y si Ud. no está, está frito, demodé, extraviado en el pasado, ajeno a la realidad y obligado a una realidad que le hará pagar en efectivo lo que este libro le suministra gratis.
No me gusta jugar el juego que todos juegan y generalmente pierdo todas mis partidas. Pero, desde hace poco, en esta pared se acercan otros a jugar otro juego impensado. Para mi sorpresa y mi bien. No es cantidad, ni siquiera calidad, sino un tímido sernos humanos; a veces infelices, generalmente vulnerables. Un ir y volver y decirnos sin tantos maquillaje, probando alguna pirueta, pensándonos despacio, animándonos a mirar lo que suele pasarse por el costado y dejando una señal más personal, más cálida –por real, por frágil, por espontánea en su naturaleza y en su necesidad de realizarse- sea una broma, una reflexión o un parecer que hace ronda entre unos y otros.
Dicen que lo bueno dura poco… por lo que dura, gracias a todos lo que por aquí andan jugando. Gracias francas porque la única felicidad que sé cierta, es la felicidad efímera del juego.
Otra vez gracias sin distinción de género o número.
Obra artística de Milan Hrnjazovic "Juntos pero aparte"
De Hombre al Hombre
Prólogo
Escribo:
Porque afuera está lloviendo
porque recuerdo sus ojos
porque mi sístole desafina
porque es o quiero que sea primavera
porque me llamo y da ocupado...
Escribo:
Dibujando estas letras
con pedacitos de sombra
confeccionando recuerdos
y escapando al filo de sus ángulos,
buscando en los silencios
los sonidos derrotados.
Escribo:
Símbolos a la deriva,
Sin relojes horizontales
sin anclas dactilares.
Pájaros de bronce y bruma
que quién sabe si jamás
llegarán a ningún destino.
Escribo:
Asumiendo los riesgos
de una ilusión imperiosa
para entrar aire en los pulmones.
Asumiendo los riesgos
de manifestar lo posible
con fonética neurótica...
o cometiendo vicios de palabra
con las manos confundidas.
Escribo:
Porque no sé que decir
ni dónde hacer.
Más allá de estas costillas
caer en la tentación de ser veraz
sólo acarrea terribles conflictos.
Está todo por decirse
y no hay nadie a quién decir.
Escribo:
Por defecto y largura de la eternidad.
Algunas veces creo comprender
otras comprendo que imagino.
Siempre está ahí la posibilidad
de construirnos un Dios o un Golem
a nuestra imagen y semejanza.
Escribo:
Para recordarme
no morir de todo olvido.
Para que sepas
que las tristezas
no son los paraísos perdidos
sino los nunca logrados.
Fabio Morasso
Vendo
Vendo un triciclo rojo
con su viaje de esquina a esquina
una noche con su dolor de muelas
otra con su dolor de oídos
la siesta en verano con perfume de mandarinas
una escalera para bajar que no sirve para subir
tres cortinas de gabardina de algodón estampado
para esconderse hasta los zapatos
imperdible saco gris de casamiento
talle cuarenta y cuatro con divorcio en la solapa
abuela Singer a pedales y rodete gris casi en la nuca
24 copas sin uso por temor a roturas
y esperando la ocasión oportuna que aún no ha llegado
Vendo partes de demolición, rezagos de guerra,
picaportes, llaves, puertas, quemaduras en la piel
amplia variedad de conjeturas,
tres recelos en fundas de celofán
un telegrama prescindiendo de sus servicios
dos broches de madera, una percha, una roldana
Vendo a la mejor oferta semanas, meses, almanaques
un cenicero de acrílico con 16 horas de colillas
el humo, la tos matutina y el dolor de espalda.
Bastón blanco y anteojos negros haciendo juego
caridad, vergüenza, apatía, verdín en las paredes
Ofertón: Cubrecamas de dos plazas, juego de sabanas
almohadas, treinta y dos pesadillas, amor y orgasmos
Vendo por necesidad, por viaje inmediato, por urgencia,
por deterioro, por cansancio, por renovación y cambio,
porque la plata no alcanza, por que hay que hacer negocio,
sacar ventaja, optimizar los recursos, ganar a cualquier precio
en cash rabioso con furia y sin piedad
uno sobre el otro pero sobre peso
Vendo la vida hasta la muerte y la vuelvo a vender sobre la mesa
con mas antigüedad y más tristeza
o permuto por pan, queso y tabaco para pipa
sin exigir recibo de sueldo ni certificado buco dental
Acepto canjes
tomo por menor valor lo que a otro le sobre
lo que de acá al sur y a precio dólar casi siempre falta
en las mejores ferias americanas, mercados de pulgas
y hervideros de miseria.
Tomo Ballester Molina aceitada y con municiones
y sigo vendiendo, financio, entrego en cuotas
bajo el interés, no pido garantías ni que el afecto sea eterno
Vendo
vendo ahora y siempre, ahora o nunca
reviento y tiro por la ventana
Vendo el Vaticano, la Capilla Sixtina
el tuétano de los huesos hervidos
la piel de esa mujer que olía a pachulí
la corbata de la escuela secundaria
el cinturón del ahorcado hoy en la mañana
Vendo la responsabilidad, la confianza, la sonrisa
Escucho ofertas, llantos, tesis políticas
secretos de alcoba, propuestas ecológicas.
Por cualquier consulta enviar mensaje privado.
Fabio Morasso
Hay que vivir como si fuera algo natural. Pero para eso hay que practicar mucho, concentrarse, equivocarse y volver a equivocarse, llover cada tanto, soplar viento a la mañana, iluminar fuerte al mediodía, sonreir como febrero, hacerse el otario como las margaritas blancas, desperezarse como un gato, rodar como gota de agua, comer como un famélico, llorar como sauce, estar firme como serranía...entonces se vuelve natural morir y nacer, empezar cada dia y vivir cada instante, rumiar paradojas y darle las gracias al vecino.
Se instaló la idea -menuda y pestilente idea- de que “compartir” es un comando al servicio de una generosidad sin freno, de un sin sentido sin límite. Al servicio de que mucho termina siendo nada y antes que nada hagamos inflación de lo mucho. Las mejores épicas de la humanidad concluyeron en: “si estás de acuerdo, dale un me gusta” como si eso realmente fuera algo que verdaderamente significara algo. No faltaron los preciosistas a los que les sobreabundó la belleza digitalizada, la ternura animal, los paisajes estremecedores y la música que el los viejos tiempos había que pagar y detenerse para escucharla. Y mientras mas había, menos tiempo quedaba. Todo laberinto, o red social, cobra en tiempo (vida) el estarse perdido dentro de él.
Como nadie escapa a su época ni sus circunstancias, a lo endeble o miserable o prosaico de su realidad, no vale el enojo o el reniego. El libro de rostros está allí y si Ud. no está, está frito, demodé, extraviado en el pasado, ajeno a la realidad y obligado a una realidad que le hará pagar en efectivo lo que este libro le suministra gratis.
No me gusta jugar el juego que todos juegan y generalmente pierdo todas mis partidas. Pero, desde hace poco, en esta pared se acercan otros a jugar otro juego impensado. Para mi sorpresa y mi bien. No es cantidad, ni siquiera calidad, sino un tímido sernos humanos; a veces infelices, generalmente vulnerables. Un ir y volver y decirnos sin tantos maquillaje, probando alguna pirueta, pensándonos despacio, animándonos a mirar lo que suele pasarse por el costado y dejando una señal más personal, más cálida –por real, por frágil, por espontánea en su naturaleza y en su necesidad de realizarse- sea una broma, una reflexión o un parecer que hace ronda entre unos y otros.
Dicen que lo bueno dura poco… por lo que dura, gracias a todos lo que por aquí andan jugando. Gracias francas porque la única felicidad que sé cierta, es la felicidad efímera del juego.
Otra vez gracias sin distinción de género o número.
Obra artística de Milan Hrnjazovic "Juntos pero aparte"
De Hombre al Hombre
Prólogo
Escribo:
Porque afuera está lloviendo
porque recuerdo sus ojos
porque mi sístole desafina
porque es o quiero que sea primavera
porque me llamo y da ocupado...
Escribo:
Dibujando estas letras
con pedacitos de sombra
confeccionando recuerdos
y escapando al filo de sus ángulos,
buscando en los silencios
los sonidos derrotados.
Escribo:
Símbolos a la deriva,
Sin relojes horizontales
sin anclas dactilares.
Pájaros de bronce y bruma
que quién sabe si jamás
llegarán a ningún destino.
Escribo:
Asumiendo los riesgos
de una ilusión imperiosa
para entrar aire en los pulmones.
Asumiendo los riesgos
de manifestar lo posible
con fonética neurótica...
o cometiendo vicios de palabra
con las manos confundidas.
Escribo:
Porque no sé que decir
ni dónde hacer.
Más allá de estas costillas
caer en la tentación de ser veraz
sólo acarrea terribles conflictos.
Está todo por decirse
y no hay nadie a quién decir.
Escribo:
Por defecto y largura de la eternidad.
Algunas veces creo comprender
otras comprendo que imagino.
Siempre está ahí la posibilidad
de construirnos un Dios o un Golem
a nuestra imagen y semejanza.
Escribo:
Para recordarme
no morir de todo olvido.
Para que sepas
que las tristezas
no son los paraísos perdidos
sino los nunca logrados.
Fabio Morasso
Vendo
Vendo un triciclo rojo
con su viaje de esquina a esquina
una noche con su dolor de muelas
otra con su dolor de oídos
la siesta en verano con perfume de mandarinas
una escalera para bajar que no sirve para subir
tres cortinas de gabardina de algodón estampado
para esconderse hasta los zapatos
imperdible saco gris de casamiento
talle cuarenta y cuatro con divorcio en la solapa
abuela Singer a pedales y rodete gris casi en la nuca
24 copas sin uso por temor a roturas
y esperando la ocasión oportuna que aún no ha llegado
Vendo partes de demolición, rezagos de guerra,
picaportes, llaves, puertas, quemaduras en la piel
amplia variedad de conjeturas,
tres recelos en fundas de celofán
un telegrama prescindiendo de sus servicios
dos broches de madera, una percha, una roldana
Vendo a la mejor oferta semanas, meses, almanaques
un cenicero de acrílico con 16 horas de colillas
el humo, la tos matutina y el dolor de espalda.
Bastón blanco y anteojos negros haciendo juego
caridad, vergüenza, apatía, verdín en las paredes
Ofertón: Cubrecamas de dos plazas, juego de sabanas
almohadas, treinta y dos pesadillas, amor y orgasmos
Vendo por necesidad, por viaje inmediato, por urgencia,
por deterioro, por cansancio, por renovación y cambio,
porque la plata no alcanza, por que hay que hacer negocio,
sacar ventaja, optimizar los recursos, ganar a cualquier precio
en cash rabioso con furia y sin piedad
uno sobre el otro pero sobre peso
Vendo la vida hasta la muerte y la vuelvo a vender sobre la mesa
con mas antigüedad y más tristeza
o permuto por pan, queso y tabaco para pipa
sin exigir recibo de sueldo ni certificado buco dental
Acepto canjes
tomo por menor valor lo que a otro le sobre
lo que de acá al sur y a precio dólar casi siempre falta
en las mejores ferias americanas, mercados de pulgas
y hervideros de miseria.
Tomo Ballester Molina aceitada y con municiones
y sigo vendiendo, financio, entrego en cuotas
bajo el interés, no pido garantías ni que el afecto sea eterno
Vendo
vendo ahora y siempre, ahora o nunca
reviento y tiro por la ventana
Vendo el Vaticano, la Capilla Sixtina
el tuétano de los huesos hervidos
la piel de esa mujer que olía a pachulí
la corbata de la escuela secundaria
el cinturón del ahorcado hoy en la mañana
Vendo la responsabilidad, la confianza, la sonrisa
Escucho ofertas, llantos, tesis políticas
secretos de alcoba, propuestas ecológicas.
Por cualquier consulta enviar mensaje privado.
Fabio Morasso
Pero hay que soltar el lunes para llegar al martes, darle la espalda al sur para llegar al norte, estar sano para enfermarse, abrir la mano para dar y recibir sin saber si se da o se recibe.
Hay que estar muy serio para que tenga gracia reírse.
Fabio Morasso
lunes, 8 de mayo de 2017
Hacha de doble filo - El Deseo del analista - Matematico aroma
Enigma encarnado
de marca, escucha y acentuación.
Como voz
codificando el canto...
Si surco la humanidad histórica
del ombligo del sueño
tropieza el deseo y la falta
convertido en fantasma.
Ya agonizó la ilusión
aprisionada de energía libre
en fuego que va pariendo vulnerable.
....
Mi cuestión es indulgente
a la mar eficaz
Deseo de no deseo...?
saber del sabor de la luz
cómo ser allí donde no sé quién soy?
Dime entonces la palabra que transforme
lo profundo
inconsciente en implosiva implicación...
Imposible!
21-12-08 Alicia
(del deseo del analista)
El Deseo de Analista
Z.E.: ¿Cómo se entiende esto de la libertad?
I.V.: No poniéndoles a todos los pacientes el corset obsesivo que yo me inventé para trabajar.
No todos los pacientes pueden acomodarse al corset anglosajón de no llegar un minuto más tarde
o, si pide cambio de horario, tener que interpretarlo.
En algunos casos es válido, y en otros es querer meter allí todas las estructuras.
Z.E.: En relación al concepto de contratransferencia. ¿cuál es el otro aporte de Lacan y cuáles son sus incidencias prácticas?
I.V.: Lacan critica el concepto de contratrasferencia para conmover la posición del analista que quiere ponerse al margen de los efectos de los cuales él es responsable. Lacan habla sólo de transferencia. Cuando uno decide aceptar un paciente en análisis, suponer que el paciente cambia y el analista resulta indemne es una ingenuidad. Hablar sólo de transferencia, es decir, que ambos - analizante y analista- estamos en la misma sartén permite estar atentos a los efectos que eso provoca en nosotros. Reconocer que el psicoanálisis es una práctica imposible. Una práctica que tiende a centrifugar al analista de su lugar. El embudo de las palabras de nuestros pacientes conduce, en última instancia, a sexo y muerte. Soportar eso no es fácil para nadie, ni siquiera para el analista. Lacan sustituye el concepto de contratransferencia por el de deseo del analista. El beneficio de esto es ¨ético".
Que el analista no se desentienda de su implicación. El arte del analista es ver qué hace con eso que el discurso del paciente le provoca: Si aceptó un análisis que se haga cargo (como dijo Freud) de "la caja de Pandora".
Entrevista a Isidoro Vegh
De: D. Lopez y F. Torricelli
Matematico aroma
Despiertas poesía
en el intervalo entre tu inspirar y el mío
Artesano de esencias
Siendo en travesía de la imagen al símbolo
un (a) descubrir
matemático aroma
en el inexplorado sabor de la luz...
cuál el perfume del Ser?
cómo huele la Nada?
Alicia 18-01-09
evocando esa presencia...
miércoles, 26 de abril de 2017
Ella y el mar - Clarice Lispector - Ana Cortiñas Payeras
"Ahí estaba el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y ahí estaba la mujer, de pie, el más ininteligible de los seres vivos. Como el ser humano había hecho un día una pregunta sobre sí mismo, se había vuelto el más ininteligible de los seres por donde circulaba sangre. Ella y el mar.
Sólo podría haber un encuentro de sus misterios si uno se entregase al otro: la entrega de dos mundos incognoscible realizada con la confianza con que se entregarán dos comprensiones.
Ella miraba el mar, era lo que podía hacer. El solo le era delimitado por la línea del horizonte, esto es, por su incapacidad humana de percibir la curvatura de la tierra.
Debían ser las 6 de la mañana. El perro suelto vagaba en la playa, el perro negro. Por qué un perro es tan libre? Porque él es el misterio vivo que no se indaga. La mujer duda porque va a entrar.
Su cuerpo se consuela de su propia exiguidad en relación con la vastedad del mar porque la exiguidad del cuerpo es lo que le permite mantenerse caliente y delimitado, y lo que la volvía pobre y libre, con su parte de libertad de perro en las arenas. Ese cuerpo entrará en el ilimitado frío que sin rabia ruge en el silencio de la madrugada. La mujer no lo sabe: pero está juntando valor. Con la playa vacía a esa hora, no tiene el ejemplo de los otros humanos que transforman la entrada en el mar en un simple juego leve de vivir.
Ella está sola. El mar salado no es sólo porque es salado y grande, y eso es una realización de la Naturaleza. El coraje es que, aún sin conocerse, prosigue y actuar sin conocerse exige coraje.
Va entrando. El agua saladísima está tan helada que le da escalofríos y agrede ritualmente sus piernas. Pero una alegría fatal -la alegría es una fatalidad- se apoderó de ella, aunque ni se le ocurra sonreir. Por el contrario, está muy seria. El olor del mar es tan entumecedor que la despierta de su más adormecido sueño secular.
Y ahora está alerta, aún sin pensar, como un pescador está alerta sin pensar. La mujer es ahora una compacta y una leve y una audaz -y abre camino en la frigidez que, líquida, se enfrenta a ella, y sin embargo la deja entrar como en el amor en que el enfrentamiento puede ser un pedido secreto.
El camino lento aumenta su coraje secreto -y de repente se deja cubrir por la primera ola! La sal, el iodo, todo líquido la deja por unos instantes ciega, toda empapada-espantada de pie, fertilizada.
Ahora que el cuerpo está íntegramente mojado y del pelo gotea agua, ahora el frío se vuelve gélido. Avanzando, abre las aguas en dos. Ya no necesita valor, ahora ya es antigua en el ritual retomado que había abandonado hace milenios. Sumerge la cabeza dentro del brillo del mar y retira su melena que sale goteando sobre sus ojos salados que arden. Juega con una mano en el agua, pausada, el pelo al sol casi inmediatamente se va endureciendo por la sal. Con las palmas de las manos y con la altivez de los que nunca darán explicaciones ni a ellos mismos: con las palmas de las manos llenas de agua, la bebe en tragos grandes, buenos para la salud del cuerpo.
Y era eso lo que le estaba faltando: el mar por dentro como el líquido espeso de un hombre.
Ahora está toda igual a sí misma. La garganta alimentada se constriñe por la sal, los ojos se enrojecen por la sal que seca, las olas le pegan y vuelven, le pegan y vuelven pues ella es una barrera compacta.
Se zambulle de nuevo, de nuevo bebe más agua, ahora sin voracidad porque ya la conoce, y ya tiene un ritmo de vida en el mar. Ella es la amante que no teme porque sabe que tendrá todo de nuevo.
El sol se abre más y le da escalofríos al secarla, ella se zambulle de nuevo: está cada vez menos voraz y menos aguda. Ahora sabe lo que quiere: quiere quedarse de pie parada en el mar. Quedarse así, nomás. Como contra los costados de un barco, el agua pega, vuelve, pega,vuelve. La mujer no recibe transmisiones ni transmite. No necesita comunicación.
Después camino dentro del agua de vuelta a la playa, y las olas la empujan suavemente ayudándola a salir. No está caminando sobre las aguas -ah nunca haría eso después que hace milenios ya habían andado sobre las aguas- pero nadie le quita eso: caminar dentro de las aguas. A veces el mar le ofrece resistencia a su salida arrastrándola con fuerza hacia atrás, pero entonces la proa de la mujer avanza un poco más dura y áspera.
Y ahora pisa la arena. Sabe que está brillando de agua, sal y sol. Aunque lo olvide, nunca podrá perder todo eso. De alguna forma oscura su pelo goteando es de náufrago. Porque sabe- sabe que ha corrido un riesgo. Un riesgo tan antiguo como el de ser humano"
...
"Había llegado al punto de creer en un Dios tan vasto que él era el mundo con sus galaxias: había visto eso el día anterior al entrar en el mar desierto sola. Y a causa de la vastedad impersonal era un Dios al cual no se le podía implorar: lo que se podía hacer era juntarse con él y ser grande también."
Clarice Lispector - "Un aprendizaje o el libro de las pasiones"
La mudanza trae desasosiego. Hormigas mutantes entre el corazón y la garganta, que tan pronto traen aromas de buenos augurios, como oscuros presagios.
Siento amores que nunca morirán, aunque tienen el sabor de un eterno adiós
En el desasosiego puedo ir al mar, impregnarme de las calmas de enero
Soñar que como vieja sirena me zambullo, me dejo acariciar, y mi piel se sazona y sabe a mar
En el desasosiego buceo, apnea en el útero de la madre, de la madre de mi madre, de la Madre de todas las madres
En el desasosiego reconozco todos los amores a los que dije adiós y que conservo como perlas en las ostras de mis entrañas,
ostras que nadie saqueará, ni yo misma
porque a todos los que quise y maldije, allí están calentando el caldo de la vida.
Madre fue el inicio, y Madre es final
domingo, 16 de octubre de 2016
Juan Laurentino Ortiz (Juanele) - Macedonio Fernández
Juan Laurentino Ortiz (Entre Ríos 11 de Junio 1896- Septiembre 1978)
"Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poesía
igual que en un capullo...
No olvidéis que la poesía, si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor..."
Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...
Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...
Más es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones
y los latidos para el encuentro en los abismos...
Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación,
el traspasado ser, "como se da una flor", en el nivel de los niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...
Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera, toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche.
Macedonio Fernández (1874 - 1952)
No todo es vigilia la de los ojos abiertos
Ojos abiertos no son todo vigilia ni toda la vigilia
A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños. Pero hay de esta también un despertar que la hace ensueño: la crítica del yo, la Mística.
Vigilia, no lo eres todo. Hay lo más despierto que tú: la mística
Y ensueños entre párpados recogidos.
Más que el día
Es evidente el Ser, la plenitud.
Y eternidad nemónica individual.
De nuestro Ser.
Nunca comenzado, interrumpido ni cesable.
Macedonio Fernández
"...pero qué intenso, total, eterno el presente, o distraído en visiones ni imágenes de lo que ha de venir, ni en el pensamiento de que en seguida todo habrá pasado..."
"...Tan todo es su instante que nada se altera, todo es eterno, y la cosa más incolora es infinita en sugestión y profundidad..."
viernes, 12 de agosto de 2016
Cecília Benevides de Carvalho Meireles - Tu tens um Medo - Reinvención
Tu tienes miedo
Termina.
No ves que terminas todo el día
Que te mueres en el amor
En la tristeza.
En la duda.
En el deseo.
Que te renuevas cada día
En el amor.
En la tristeza
En la duda
En el deseo
Que siempre eres otro.
Que eres siempre el mismo
Que morirás por edades inmensas.
Hasta que no tengas miedo de morir
Y entonces serás eterno.
No ames como los hombres aman.
No ames con amor.
Ama sin amor.
Ama sin querer
Ama sin sentir.
Ama como si fueras otro.
Como si fueras a amar
Sin esperar.
Tan separado de lo que amas, en ti
Que no te inquiete
Si el amor conduce a la felicidad
si lleva a la muerte
si lleva a algún destino.
Si te lleva
Y se va, él mismo...
No hagas de ti
un sueño a realizar
Ve
sin camino marcado
Tú eres el de todos los caminos
Sé solo una presencia
Invisible presencia silenciosa
Todas las cosas esperan a la luz
sin decir que la esperan
sin saber que existe
Todas las cosas esperarán por ti
No te hablan
si les hablas
Sé lo que renuncia
Altamente
sin la tristeza de tu renuncia
sin orgullo de tu renuncia
Abre tus manos en el infinito
Y no dejes de ti
ni ese último gesto
Lo que tú viste amargo
Doloroso
Difícil
Lo que tú viste inútil
fue lo que vieron tus ojos
Humanos
Olvidados
Engañados
En el momento de tu renuncia
extiende sobre la vida
tus ojos
y tú verás lo que veías
Pero tú verás mejor...
...y todo lo que era efímero
se disuelve
Y te quedaste sólo tú, que eres eterno
Cecília Meireles, poetisa, profesora y periodista brasileña
(Río de Janeiro, nacida el 7/11/1901 muere el 9/11/1964)
Reinvención
" La vida sólo es posible
reinventada.
Va el sol por los campos
y pasea su dorada mano
por las aguas, por las hojas...
Ah! todo burbujas
que brotan de hondas piscinas
de ilusión...nada jamás.
Ah! todo burbujas.
Pero la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.
Viene la luna, viene, retira
las cadenas de mis brazos.
Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida
la vida sólo es posible
reinventada."
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