domingo, 4 de junio de 2023

"La habitacion de los habitos" (extractos del blog "En lengua propia")

 "Los hábitos y las costumbres tienen sus lugares favoritos en los que se sienten a sus anchas. Son aquellos en los que pasamos más tiempo todos los días, y que, como el nido para el pájaro, forman parte de nuestra intimidad cotidiana. El principal de esos lugares es la habitación en la que desplegamos con mayor profusión nuestros hábitos, siendo la lectura uno de los más frecuentes. Es también el espacio en el que abrimos la puerta de la memoria a los recuerdos. Y en la época dorada de la correspondencia epistolar, el rincón preferido para escribir cartas íntimas y leer las que se recibían. Por ello a esta habitación se la denominaba antiguamente cámara privada, gabinete, boudoir o tocador.

"La relación de los hábitos con el tiempo es inversamente proporcional a la que mantienen con el espacio. Su necesidad de perdurar, a fin de que arraiguen y maduren, contrasta con la pequeñez del espacio que precisan para desenvolverse. Les basta y sobra con una o dos estancias reducidas, como las que utilizaban Montaigne y Goethe en sus respectivas mansiones."

Torre de Montaigne en Saint-Michel-de-Montaigne, donde el escritor tenía su biblioteca

                                              Fachada de la casa de Goethe en Weimar

                                                        Interior de la casa de Goethe



El hábito sólo respira en espacios limitados, acordes con su parvedad y concreción. En las estancias grandes, de techos altos y dimensiones palaciegas, se difumina, se evapora, no echa raíces. Sus enemigos son la vaguedad y la indefinición, los mismos que acechan la escritura.


Dormitorio de Proust en el apartamento de la calle Hamelin, donde murió el 18 de noviembre de 1922


Proust fue todo un maestro en el cultivo de los hábitos. En su ciclo novelístico En busca del tiempo perdido adquieren peso propio en la conciencia del Yo narrador. No es casual que el primer volumen de la novela, Por el camino de Swann, empiece con la descripción minuciosa de uno de ellos: la costumbre de acostarse temprano que el Narrador cultivó durante mucho tiempo (“Longtemps, je me suis couché de bonne heure”) y los minúsculos percances que sacudían la sensibilidad y la memoria del durmiente después del primer sueño.

Uno de los recuerdos que le visitaban inesperadamente en ese despertar inoportuno a media noche era el de las distintas alcobas en las que pernoctó en el pasado. La evocación nostálgica que hace de cada una de ellas, con metáforas alusivas al “nido” y “la caverna cálida”, es una reminiscencia del calor maternal, pero también del deseo de revivirlo mediante sucedáneos



Gabinete de Freud en su apartamento de la calle Berggasse, 19, de Viena, fotografiado por Edmund Engelmann en 1938, poco antes del traslado a Londres.

En una carta fechada el 6 de agosto de 1938, en su nueva casa londinense de Elsworth Road, Sigmund Frued le transmitia a su amigo Max Eitingon la sensacion de irrealidad que reina a su alrededor como si estuviese viviendo un sueno, "la realizacion maravillosa de un deseo onirico"
El y su familia habian logrado escapar de las garras del regimen nazi, que se habia anexionado Austria en abril de aquel ano, dejando en Viena en su casa de Berggasse 19 en el distrito noveno de la ciudad, ls recuerdos de toda una vida entregada al conocimiento de la mente.
Freud tenia entonces 82 anos y habia sido operado de un cancer de mandibula. Gracias a la intervencion de influyentes amigos extranjeros, logro emigrar y llevarse consigo su coleccion de arte y antiguedades a la que la Gestapo habia echado el ojo. Desde 1891 el entresuelo de un edificio de apartamentos de cuatro plantas alojaba el hogar y la consulta de Freud. Si no hubiese sido por los nazis, habria permanecido en la casa hasta su muerte.

La vivienda albergaba las dos habitaciones del gabinete de trabajo en el que paso tantas horas de su larga vida, presidido por el divan cubierto con un tapiz oriental y almohadones, y abarrotado de antiguedades dispersas por las paredes, mesas, estantes y vitrinas, que le proporcionaban un "solaz insuperable". Muchos de aquellos objetos eran de origen funerario. Su presencia demostraba no solo el interes del fundador del psicoanalisis por la arqueologia, sino el peculiar objetivo de su labor: desenterrar los recuerdos que se esconden en la memoria inconciente.


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extractos del post "La habitacion de los habitos" del blog "En lengua propia, ideas sobre cultura literaria" ver completo en:

https://enlenguapropia.wordpress.com/2018/10/23/la-habitacion-de-los-habitos/



lunes, 20 de febrero de 2023

Emily Elizabeth Dickinson

Después de un gran dolor viene un sentimiento formal. Los Nervios toman sus asientos, ceremoniosos como Tumbas. El Corazón pregunta, si fue El quien lo pudo soportar si fue Ayer, o hace ya Siglos. Los Pies, igual que autómatas, dan vueltas en la Tierra, o el Aire, o el Vacío. Un Sendero del bosque que ha nacido al descuido, alivio hecho de Cuarzo, como piedra. Es la Hora de Plomo recordada tan sólo si se la sobrevive, como quien soportó nieves glaciares el frío, el estupor y luego el dejarse ir.






¨No es necesario ser un cuarto - para estar embrujado
ni una casa
el cerebro tiene corredores 

que superan
los lugares materiales

vale más encontrar a la medianoche
un fantasma visible
que afrontar en el interior
ese huésped más helado.

Vale más atravesar galopando una abadía
apedreado
que encontrarse a sí mismo desarmado
en un lugar solitario

Ese uno mismo, detrás de uno mismo oculto
debe sobrecogernos más
el asesino escondido en nuestro apartamento
será un menor horror.

El cuerpo busca un revólver
pone cerrojo a la puerta
presintiendo un fantasma superior
o más ¨

c. 1863

Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886),  
Poemas, selección y traducción de Silvina Ocampo, Tusquets Editores, Buenos Aires, 2011


¨Nosotros tras nosotros mismos escondidos...¨


¨Esperar es la semilla que se debate en el suelo
creyendo que si intercede, al fin encontrará el consuelo
Sin saber las circunstancias
Hora, clima, condición
Qué gran constancia la que necesita
antes de mirar el Sol!¨


¨Aprendieron a ser gemas, practicando con arenas¨

Emily Elizabeth Dickinson





Poeta norteamericana nacida en Amherst, Massachusetts en 1830.
Hija y nieta de prominentes figuras políticas e intelectuales, fue educada en un ambiente puritano y estricto que la convirtió en una persona solitaria y nostálgica. Durante su vida rara vez salió de casa y sus amistades fueron escasas; sin embargo, entre las pocas personas que frecuentó, tuvo especial aprecio por el Reverendo Charles Wadsworth,  quien tuvo un impacto enorme sobre sus pensamientos y su poesía. Admiró también a los poetas Robert y Elizabeth Barrett  Browning, así como a John Keats.
Aunque su producción poética fue muy amplia, sólo fue editada en 1890 después de su muerte, ocurrida en el año de 1886 en la ciudad de Amherst.   



¨Tan lejos de la piedad, como la queja -
tan frío a la palabra -como la piedra -
inconmovible a la revelación
como si mi oficio fuera de hueso -
tan lejos del tiempo -como la historia -
tan cerca de uno mismo -hoy -
como niños, a las bufandas del arco iris -
a la puesta de sol a su juego amarillo
a los párpados en el sepulcro -
¡cuán mudo yace el danzarín -
cuando las revelaciones del color se rompen -
y resplandecen -las mariposas!
¨




Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos
como los náufragos- creen que ven la tierra
en el centro del mar

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo
cuántas ficticias costas
antes del puerto hay

Versión de Silvina Ocampo





Bueno es soñar. Despertar es mejor...




martes, 20 de diciembre de 2022

Paréntesis - A ti de Enrique Momigliano


Hay veces que la vida,
Interrumpe su tesis,
Y se ofrece distinta,
Entre paréntesis.

Cambia sus códigos,
Anula sus síntesis,
Y se muestra otra,
Entre paréntesis.

Renueva sus planos,
Modifica hipótesis,
Y parece de otro,
Entre paréntesis.

Borra su historia,
Es casi la antítesis,
Y uno solo disfruta,
Entre paréntesis.

Hasta que un día,
Agota sus diéresis,
Y así se extingue,
Ese paréntesis.

La vida se retoma,
Ya sin fotosíntesis,
Perdida fue la luz,
Del paréntesis.

Pero aunque parece,
Volver a su tesis,
Uno fue cambiado.
Por el paréntesis.

Y se plantea seguido,
La loca hipótesis,
De repetir al amado,
Divino paréntesis.

Enrique Momigliano


A ti

(a Alejandra Pizarnik)


Nadie,

fue tan a fondo,

buscó tan hondo,

en la verdad.



Sola,

hasta perderse,

y  desesperarse,

de soledad.



Nocturna,

a puro insomnio,

con el demonio,

en oscuridad.



Silente,

tras la palabra,

que el muro abra,

con claridad.



Diversa,

de voz tan propia,

que no la apropia,

su humanidad.



Niña,

que jaula abraza,

y siempre rechaza,

su libertad.



Genia,

de verso fuerte,

rojo de muerte,

y eternidad.



Amo,

tu vida breve,

martirio aleve,

de poetidad.


Enrique Momigliano


miércoles, 9 de noviembre de 2022

Rafael Cadenas (Poeta Venezolano 1930)




Poeta, traductor y catedrático venezolano nacido en Barquisimeto, Lara, en el año de 1930.
Desde muy joven se inclinó por la literatura y acogió tempranamente el riesgo político. Por su militancia comunista
se exilió en Trinidad  y sólo regresó a Caracas en 1957.
Trabajó como profesor de literatura inglesa y española. Ha viajado además por diferentes países de América y Europa y ha traducido a Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy y otros.
Dueño de un lenguaje mágico y depurado, su obra lo sitúa como uno de los grandes exponentes de la poesía modernista  hispanoamericana.
De sus libros de poesía y ensayo, merecen destacarse "Los cuadernos del destierro" en 1960, "Falsas maniobras" en 1966,
"Memorial" en 1977, "Intemperie" en 1977, "Anotaciones" en 1983, "Amante" en 1983, "Dichos" en 1992, "Gestiones" en 1992 y "Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística" en 1995.
Recibió la beca Guggenheim en 1986 y el doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela.
Su obra ha sido galardonada con premios importantes entre los que se cuentan el Premio Nacional de Ensayo en 1984,  el Premio Nacional de Literatura en 1985,  y el Premio San Juan de la Cruz en 1991.



Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad. Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Rafael Cadenas
Ars poética (De Intemperie - 1977)

"Sólo he conocido la libertad por instantes,
cuando me volvía de repente cuerpo..."

"Enséñame, rehazme
a fondo,
avívame
como quien enciende un fuego."

De "Amante" 1983

Frases

Todo es misterio, aun lo que la conciencia conoce en detalle en
su orgulloso penúltimo escalón.

Lo que tengo por novedad no es novedoso, es la novedad de la gota de agua.

¿Discutir para qué? Siempre es posible encontrar argumentos para defender esto
o aquello. De lo que se trata, y hay urgencia, es de inquirir.

Quien no busca, es.

Extractado de "Poemas selectos" (2004)

Las paces
Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y te cree suyo cuando te siente brotar de ella
como una sustancia
que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad,
empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.
Poema,
apártate de mí.


¿Quién deja de oponerse?
¿Quién se sale del juego?
¿Quién se vive en el vacío?
¿Quién hace del desabrigo refugio?
¿Quién se disuelve en el percibir?
¿Quién se expone sin arrimo al descampado?
¿Quién abandona el trajín por la hora solitaria?
¿Quién puede comer con tenedores de absoluta piedad?
¿Quién accede a trocar su día por un rostro que no ha de ver?

viernes, 7 de octubre de 2022

Uno, ninguno y cien mil (Luigi Pirandello) - El reves de mis horas

"Lo que conocemos de nosotros es solo una parte, y tal vez muy pequeña,
de lo que somos a nuestras espaldas"

Luigi Pirandello





"Asi queria estar yo solo. Sin  mi. Quiero decir, sin ese yo que ya conocia, o que creia conocer (...)

"Ah!, creen ustedes que se construyen sólo las casas? Yo me construyo de continuo y los construyo, y ustedes hacen otro tanto. Y la construcción dura mientras no se resquebraje el material de nuestros sentimientos y mientras dura el cemento de nuestra voluntad. Y porque creen que se recomienda tanto la firmeza de voluntad y la constancia en los sentimientos? Basta con que aquella vacile un poco y que estos se alteren ligeramente  o cambien mínimamente, y adios realidad nuestra!
Caemos de nuevo en la cuenta de que era mera ilusión (...)"

"No presumo que sean como yo los represento. Ya he afirmado que ni siquiera son ese uno que los representa a ustedes mismos, sino muchos al mismo tiempo, de acuerdo con todas sus posibilidades de ser, según los azares, las relaciones y las circunstancias (...)




Luigi Pirandello (Agrigento, 28 de junio de 1867 - Roma, 10 de diciembre de 1936) 
fue un reconocido dramaturgo, novelista y escritor de relatos cortos italiano, ganador en 1934 del Premio Nobel de Literatura.

Estaba convencido de que en la vida nada se concluye, ya que no se puede encontrar ninguna verdad absoluta.  

Autor de "La excluida" (1901), "El difunto Matías Pascal" (1904), "Los viejos y los jóvenes" (1917), "El placer de la honestidad" (1917), "El hombre, la bestia y la virtud" (1919), "Seis personajes en busca de autor" (1921) y "Cada uno a su manera" (1924).

¿Y no quieres comprender que tu conciencia significa "los demás dentro de ti"? ""Cada uno a su manera" (1924)

Ser educado quiere decir ser, por dentro, negro como el cuervo, por fuera, blanco como una paloma; en el cuerpo, hiel; en los labios, miel. "El hombre, la bestia y la virtud" (1919)

Llevamos todos por dentro un mundo de cosas, en cada uno el suyo propio. ¿Cómo es posible que nos entendamos, señor, si en las palabras que yo digo incluyo el sentido y el valor de las cosas tal como yo las considero, mientras quien lo escucha, las asume inevitablemente con el sentido y el valor que tienen para él, de acuerdo al mundo que lleva en su interior? "Seis personajes en busca de autor" (1925)  

La vida está llena de infinitos absurdos, que, descaradamente, ni siquiera tienen necesidad de parecer verosímiles, porque son verdaderos. "Seis personajes en busca de autor" (1925)

¿Qué es un teatro? ¿Lo ves? Es un lugar donde se juega a fingir las cosas en serio. Se representan las comedias. Y nosotros haremos ahora la comedia. ¡Pero de verdad! "Seis personajes en busca de autor" (1925)

(...) Crear lo verosímil para que parezca verdadero... "Seis personajes en busca de autor" (1925)   


El reves de mis horas




Fraternalmente sola
fraternalmente libre
rocío en flor
fui flor en el frío, río en el sol
fui pájaro en el aire, espacio en el pájaro
fui roca en la mujer, mujer en la roca
fui mujer fui roca
roca soy
mujer
lo dirás tú

plagio descarado de la poesía de Eugene Grindel

 

lunes, 29 de agosto de 2022

Piedra viva

“Llevas escrita en la piel la memoria de los siglos, fracturas del alma resquebrajada por noches de insomnios glaciares, pero la esperanza rebrota siempre fecundando de vida a la muerte misma. Cada herida te embellece, cauce por el que fluye el agua de las lágrimas que riegan y fecundan tu fulgor. ¿Qué dedos no te han acariciado aún? ¿Qué sinuosidades tuyas no han sido aún visitadas? Tu corteza rugosa me hiere la piel desnuda pero mis heridas brillan con iridiscencias nuevas que translucen nuevos conocimientos. ¡Ay! Esa dureza pétrea que esconde un alma de nube ... El tiempo ha dejado signos escritos en tu cuerpo convertido en doloroso crisol que todo lo transmuta en belleza. No es tiempo sólo de dolor, también exudas gozo y éxtasis sin palabras. El tiempo ha labrado complejas sinuosidades en el hermético corazón de tu laberinto. Y ahí, oculta, aplastada tal vez por el peso de lo vivido ... la ternura, como un brote anhelando siempre germinar. Tus cicatrices narran tus luchas. Cada una de ellas es un signo de tu victoria. Tus lágrimas han surcado tu alma horadando las durezas en ríos que son canales hacia la libertad. El dolor oxidado ha pintado tu corazón con tintes que te ennoblecen. Y a veces, en tu piel dura, fría y cortante, - también distante -, aparece la ternura como un estremecimiento que lo santifica todo. Piedra, te siento. Poso mis dedos en tu cuerpo denso y palpo el pulso que late en ti. Roca, roca grande, a ti me abrazo y en ti penetro. Soy, como tú, mineral vivo recostado bajo el sol. Soy granito duro o arenisca, arcilla dúctil o guijarro. Siento tu naturaleza mineral que es también la mía. Mineral soy, mineral andante, mineral erguido que piensa y siente contigo y en ti. Hablo y es tu voz profunda la que resuena en mi garganta. Piedra, soy tuyo. Eres tú quien ves a través de mis ojos las colinas azules que se pierden a lo lejos; tú conoces bien el sonido del viento, la humedad de la lluvia y las noches sin luna pues lo sientes con este cuerpo que es tanto tuyo como mío. Piedra, ¿quién dices que estás muerta? Yo sé que estás viva porque en mi vida misma te siento”. Dedicado a los que creen tener un corazón de piedra. Dokusho Villalba

sábado, 16 de julio de 2022

Novena Poesia Vertical - Roberto Juarroz (1925-1995)



"Sacudir el cuerpo como lo haría un animal,
pero quitándose de encima mucho más que el animal:
el polvo que deja el pensamiento,
las rigideces que enrolan a la muerte,
las manchas del amor y de las lluvias sucias
que caen de las cornisas
y también de un cielo turbio, envenenado.
Y quitarse de encima los andrajos del tiempo,
las contraseñas de los cuartos grises,
los moretones de la dicha,
los restos pegajosos del banquete,
las macabras serpentinas del dolor.
Y en un día de calculados estremecimientos
quitarse uno de encima hasta su sombra,
hasta eso que llamamos uno mismo,
hasta esos roces que llamamos los otros.
Y otro día sacudirse de encima
la eternidad desfigurada de la vida,
como si fuera otra capa de polvo"


Novena Poesía Vertical 41 Roberto Juarroz



Roberto Juarroz
Nacido en Cnel. Dorrego, Pcia de Bs.As. Argentina el 5 de Octubre de 1925. Fallecido en 1995
Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, recibió de esa misma institución una beca y realizó estudios de perfeccionamiento en La Sorbona, en donde alcanzó más tarde el cargo de profesor titular. Fue director del Departamento de Bibliotecología y Documentación de la mencionada facultad, en donde ejerció la docencia durante treinta años.
Recibió, entre otras distinciones, el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1984), el premio Esteban Echeverría que concede anualmente la Asociación Gente de Letras de Buenos Aires por la totalidad de una obra (1984), el premio Jean Malrieu de Marsella (1992) y el premio de la Bienal Internacional de Poesía (Lieja, Bélgica, 1992). Su obra ha merecido abundantes estudios críticos y ha sido vertida a una gran cantidad de lenguas.

"Poesía de una abrasada transparencia" -en palabras de Vicente Aleixandre, la obra de Roberto Juarroz ha sido así descrita por Octavio Paz: "Cada poema de Roberto Juarroz es una sorprendente cristalización verbal: el lenguaje reducido a una gota de luz. Un gran poeta de instantes absolutos".

Más tarde, al conocer el primer volumen de la Poesía vertical 1958-1982 (Emecé, Buenos Aires, 1993), Paz añadió: "Sorpresa y confirmación: no, no me equivoqué, no nos equivocamos los pocos que, en esos años, nos dimos cuenta de que oíamos una voz única en la poesía del siglo XX. Más que oír la voz, la vimos. Y vimos una claridad".

Antonio Porchia, el gran maestro italo-argentino autor de Voces, escribe: "Sin misterio, todo sería muy poco, tal vez nada. Y creador del misterio es el poeta, pero el poeta como Roberto Juarroz, uno de los mayores poetas de nuestro tiempo. Es difícil elogiar a quien merece más que elogios. En estos poemas cualquier palabra podría ser la última, hasta la primera. Y sin embargo, lo último sigue".


Dónde está la sombra de un objeto apoyado contra la pared?
Dónde está la imagen de un espejo apoyado contra la noche?
Dónde está la vida de una criatura apoyada contra sí misma?
Dónde está el imperio de un hombre apoyado contra la muerte?
Dónde está la luz de un dios apoyado contra la nada?

Tal vez en esos espacios sin espacio esté lo que buscamos...



Roberto Juarroz La poesía, explosión del ser por debajo del lenguaje, Roberto Juarroz (fragmentos)


 Vivo el poema como una explosión del ser por debajo del lenguaje. Descubro aquí cuatro elementos básicos: explosión, ser, lenguaje y debajo. Podríamos acercarnos a ellos diciendo lo anterior de otro modo: el poema es la expansión abrupta de una realidad fundamental que se genera a través de las posibilidades subyacentes de la expresión verbal y no sólo por medio de la su capacidad significativa inmediata. [...]

Me apasiona la fuerte humanidad de una búsqueda de esta clase, su desafío a las normas y los estereotipos, la densidad de nivel donde se gesta la lucha por la expresión, la intensidad del buceo en las zonas más olvidadas, y sin embargo, más vivas de lo real, la simbiosis profunda de todas las proyecciones simbolizadoras, la paradójica complementariedad y hasta sincronicidad de lo espontáneo y lo reflexivo, lo dicho y lo no dicho, la victoria y el fracaso, lo esperado y lo inesperado, lo posible y lo imposible, lo uno y lo otro.

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

En el corazón de mi poesía está la creencia en que el pensamiento es más concreto que todo el resto de la materia del mundo. Por eso, en el corazón de mi poesía hay también un rostro.

Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.

Desde adentro, toda obra es un fracaso. Pero creo haber buscado algo distinto. Y esa búsqueda, desde adentro o afuera, no es un fracaso.



¿Cómo retroceder?
¿Cómo recuperar nuestro paréntesis?
¿Cómo recobrar el silencio de ser uno
y no tantos o ninguno?

Una vida no alcanza:
se necesita otra
para ir hacia atrás.

No es suficiente que la rosa
florezca hacia delante.







La mano no puede
trazar una línea sobre otra
y hacer coincidir todos los puntos

Pero el azar a veces puede.

Lo mismo ocurre
con la voz y las palabras,
con el rostro y sus gestos,
con la vida y los hombres.

El azar es una mano más segura

Poema 16 - Roberto Juarroz




Un amor más allá del amor,

por encima del rito del vínculo,

más allá del juego siniestro

de la soledad y de la compañía.

Un amor que no necesite regreso,

pero tampoco partida.

Un amor no sometido a los fogonazos de ir y de volver,

de estar despiertos o dormidos,

de llamar o callar.

Un amor para estar juntos

o para no estarlo

pero también para todas las posiciones

intermedias.

Un amor como abrir los ojos,

y quizás también como cerrarlos.


...


Nadie posee nada.

Para poseer algo es preciso desnudarlo,

apoderarse de su centro

y tener un espacio donde protegerlo.

Nadie puede, para poseer una rosa,

desvestirla de sus pétalos

y retener su fragancia.

Las manos del hombre

son siempre manos vacías.

Tal vez nuestro ejercicio fundamental consista

en aprender a amar

y escribir con las manos vacías.

...


Los extremos de la palabra


Buscar una cosa

es siempre encontrar otra.

Así, para hallar algo,

hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro

para encontrar a la rosa,

buscar el amor para hallar el exilio,

buscar la nada

para descubrir un hombre,

ir hacia atrás

para ir hacia delante.

La clave del camino,

más que en sus bifurcaciones,

su sospechoso comienzo

o su dudoso final,

está en el cáustico humor

de su doble sentido.

Siempre se llega,

pero a otra parte.

Todo pasa.

Pero a la inversa.

...

Cada uno tiene su pedazo de tiempo...

y su pedazo de espacio,

su fragmento de vida

y su fragmento de muerte.

Pero a veces los pedazos se cambian

y alguien vive con la vida de otro

o alguien muere con la muerte de otro.

Casi nadie está hecho

tan sólo con lo propio.

Pero hay muchos que son

nada más que un error:

están hechos con los trozos

totalmente cambiados.

...

El silencio que queda entre dos palabras
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento.

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.
 
Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.

...

Hay que inventar respiraciones nuevas.
Respiraciones que no sólo consuman el aire,
sino que además lo enriquezcan
y hasta lo liberen
de ciertas combinaciones taciturnas.

Respiraciones que inhalen además
las ondas y los ritmos,
la fragancia secreta del tiempo
y su disolución entre la bruma.

Respiraciones que acompañen
a aquel que las respire.

Respiraciones hacia adentro del sueño,
del amor y la muerte.

Y para eso hay que inventar un nuevo aire,
unos pulmones más fervientes
y un pensamiento que pueda respirarse.

Y si aún faltara algo,
habría que inventar también
otra forma más concreta del hombre.

...

Las distancias no miden lo mismo
de noche y de día.
A veces hay que esperar la noche
para que una distancia se acorte.
A veces hay que esperar el día.
Por otra parte
la oscuridad o la luz
teje de tal manera en ciertos casos
el espacio y sus combinaciones
que los valores se invierten:
lo largo se vuelve corto,
lo corto se vuelve largo.
Y además, hay un hecho:
la noche y el día no llenan igualmente el espacio,
ni siquiera totalmente.
Y no miden lo mismo
las distancias llenas
y las distancias vacías.
Como tampoco miden lo mismo
las distancias entre las cosas grandes
y las distancias entre las cosas pequeñas.

...


No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
Y tal vez ese signo invertido
constituya un toque de atención
para este mutismo ilimitado
donde palpablemente nos hundimos.

...

Poesía vertical 24

Darlo todo por perdido.
Allí comienza lo abierto.

Entonces cualquier paso
puede ser el primero.
O cualquier gesto logra
sumar todos los gestos.

Darlo todo por perdido
Dejar que se abran solas
las puertas que faltan.

O mejor:
dejar que no se abran.


...


 

Todos hablan
de lo que han encontrado en el camino.
Algunos también hablan
de lo que no han encontrado.
Y unos pocos se refieren
a lo que no es posible encontrar.

Pero hay quienes hablan de un encuentro
que surge como una emboscada entre las manos,
como una golondrina que nunca formo parte
de ninguna bandada,
como un gesto secreto que recoge
la compasión que falta en los encuentros.

Todo encuentro se crea
como agua ante la sed.
El resto es un espejismo
que ni siquiera alcanza
para desconcertar al desierto.

Poesía vertical - Roberto Juarroz