sábado, 28 de mayo de 2022

Haz quien seas..- La flor Nazuna - Un instante

"Haz ángeles.
Haz diablos.
Haz quien seas..."



Soy un pequeño poema
sobre una página con espacio
para otro.

Comparte conmigo
este campo blanco,
amplio como un acre
de nieve, claro
excepto por estas diminutas
marcas como los
pasos de los pájaros.

Ven ahora.
Éste es el seno de la ola,
los segundos tras el relampago
Rebanada fina de silencio
mientras la música termina,
la congelacion antes de derretirse

Acuéstate a mi lado.
Haz ángeles.
Haz Diablos.
Haz quién eres tú.






Este poema es de esas cosas que encuentras sin buscar,
lo encontré hace un par de noches en una película "Words and pictures"...
del escritor y guionista Gerald Di Pego





La flor Nazuna



El cuerpo desnudo

nada

en el vapor de las cosas
el agua vacía

humedece 
abraza la ilusión
del no ser

poseída en pulsaciones
la Naturaleza.
siente, conciencia:
qué habla y se muestra?
qué recuerdas?
son los ojos que observan los mismos ojos?
en la comunión silenciosa

en el corazón...
esa flor.

Nazuna, esa flor que destila gracia, cercana pero inasible, semejante a la que atrajo la atención del poeta japonés Basho en el siglo XVII.

Una brisa absoluta encontró a la flor o quizás la flor encontró la brisa infinita. No importa distinguir quién encuentra y quién es encontrado? lo esencial es el repentino brillo de la coincidencia poeta-flor, Oriente- Occidente, conciencia humana-conciencia multiforme, contemplador-contemplado, lo que permite la unión. Una profunda empatía, la fusión del viajero y la flor.

Ese eterno encuentro donde surge la magia y todo se renueva...

"Que tu verso se parezca a una rama de sauce batida por la lluvia tenue, y a veces ondeando en la brisa".

Basho aletea desde la eternidad del Sunyata y nos invita a saber que las palabras sólo nos sirven para saturarnos de ellas, después abandonarlas y no volver a hablar...


Un instante




Hoy no haré otra cosa que "escuchar"

El sonido de las campanas, la melodía del agua de las fuentes, el ulular de las palomas, el ladrido de los perros vecinos, el ladrido de los míos, el canto de los pájaros, el crujido de mis vértebras, el aire de la respiración entrante, el ruido de un pensamiento, el zumbido de un mosquito en mi oído, la voz del viento entre las ramas, los tonos del canto del sutra, el aroma de azahar del incienso, del eucaliptus en mi corazón, la sirena de una ambulancia en la distancia, la relajación al exhalar, la comodidad de mis vísceras, el reflejo del sol en los espejos, el sigiloso desplazarse de una araña.

Una mañana, un instante , todo en un zafu...

7-01-2013

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