domingo, 12 de noviembre de 2017

Emily Elizabeth Dickinson





¨No es necesario ser un cuarto - para estar embrujado
ni una casa
el cerebro tiene corredores 

que superan
los lugares materiales

vale más encontrar a la medianoche
un fantasma visible
que afrontar en el interior
ese huésped más helado.

Vale más atravesar galopando una abadía
apedreado
que encontrarse a sí mismo desarmado
en un lugar solitario

Ese uno mismo, detrás de uno mismo oculto
debe sobrecogernos más
el asesino escondido en nuestro apartamento
será un menor horror.

El cuerpo busca un revólver
pone cerrojo a la puerta
presintiendo un fantasma superior
o más ¨

c. 1863

Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886),  
Poemas, selección y traducción de Silvina Ocampo, Tusquets Editores, Buenos Aires, 2011


¨Nosotros tras nosotros mismos escondidos...¨


¨Esperar es la semilla que se debate en el suelo
creyendo que si intercede, al fin encontrará el consuelo
Sin saber las circunstancias
Hora, clima, condición
Qué gran constancia la que necesita
antes de mirar el Sol!¨


¨Aprendieron a ser gemas, practicando con arenas¨

Emily Elizabeth Dickinson





Poeta norteamericana nacida en Amherst, Massachusetts en 1830.
Hija y nieta de prominentes figuras políticas e intelectuales, fue educada en un ambiente puritano y estricto que la convirtió en una persona solitaria y nostálgica. Durante su vida rara vez salió de casa y sus amistades fueron escasas; sin embargo, entre las pocas personas que frecuentó, tuvo especial aprecio por el Reverendo Charles Wadsworth,  quien tuvo un impacto enorme sobre sus pensamientos y su poesía. Admiró también a los poetas Robert y Elizabeth Barrett  Browning, así como a John Keats.
Aunque su producción poética fue muy amplia, sólo fue editada en 1890 después de su muerte, ocurrida en el año de 1886 en la ciudad de Amherst.   



¨Tan lejos de la piedad, como la queja -
tan frío a la palabra -como la piedra -
inconmovible a la revelación
como si mi oficio fuera de hueso -
tan lejos del tiempo -como la historia -
tan cerca de uno mismo -hoy -
como niños, a las bufandas del arco iris -
a la puesta de sol a su juego amarillo
a los párpados en el sepulcro -
¡cuán mudo yace el danzarín -
cuando las revelaciones del color se rompen -
y resplandecen -las mariposas!
¨




Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos
como los náufragos- creen que ven la tierra
en el centro del mar

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo
cuántas ficticias costas
antes del puerto hay

Versión de Silvina Ocampo





Bueno es soñar. Despertar es mejor...




martes, 24 de octubre de 2017

Cada uno es rojo a su manera - Irene Gruss





Cada uno es rojo a su manera.
Como esas palmeras de Edén
tan verdes, tan rojas fueron.
Yo estuve allí, pasé vociferando
he aquí!, la luz del mediodía.
Estuve allí, allí pasé la noche,
este rojo evaporándose, desvaneciéndose,
de tan intenso fue, tan intenso tuve.
He aquí! El pájaro se asombra
de que lo miremos picotear asombrados;
todavía es un pájaro rojo.

De "La dicha" (2004)


De qué hablo

Frente al mar hondo
uno debe callar hondamente.
Uno no debe caer y
emitir por esa caída el más íntimo
sonido.
Sólo se puede hablar frente al mar hondo
cuando la luz es tan alta que
se inquieta, cuando
nuestro movimiento es suave,
casi resignado.
Uno no puede hablar
tan fáciñmente, porque hablar
así sería
inoportuno, ingrato.
Frente al mar hondo
uno debe callar, enaltecerse o retirar
suavemente, sin furia, los pies.
El ruido del mar es demasiado fuerte para
uno, para todos
a la vez.

De El mundo incompleto
Irene Gruss







viernes, 20 de octubre de 2017

"El libro que vendrá" (le livre à venir) Maurice Blanchot



“¡Qué cosa asombrosa es un libro!
Es un objeto plano hecho de un árbol con partes flexibles en el que se imprimen gran cantidad de garabatos oscuros o divertidos.
Al leerlos es como entrar dentro de la mente de otra persona, tal vez alguien muerto hace miles de años.
A través de los milenios, un autor habla clara y silenciosamente dentro de tu cabeza, directamente.
La escritura es quizás el más grande de los inventos humanos, vinculando a personas que nunca se conocieron entre sí, ciudadanos de épocas distantes.
Los libros rompen las cadenas del tiempo.
Un libro es la prueba de que los humanos son capaces de hacer magia”.

Carl Sagan

El canto de las sirenas. El encuentro con lo imaginario...

Las Sirenas parece que cantaban pero de una manera que no satisfacía, porque sólo dejaban oír la dirección hacia donde se abrían las verdaderas fuentes y la verdadera felicidad del canto. Sin embargo, por sus cantos imperfectos, que sólo eran aún canto venidero, conducían al navegante hacia aquel espacio en donde el cantar empezaría de verdad. Por lo tanto, no lo engañaban, llevaban realmente a la meta. Pero, tras alcanzar el lugar, qué sucedía? cuál era ese lugar? Aquel en dónde sólo era posible desaparecer, porque la música, en esa región de fuente y origen, desapareció más completamente que en ningún otro lugar del mundo: mar en donde, con los oídos tapados, zozobraban los vivos y en donde las Sirenas, dando una prueba de buena voluntad también tuvieron que desaparecer un día.

De qué índole era el canto de las Sirenas? en qué consistía lo que le faltaba? porqué esa misma falta lo hacía tan potente?

...canto inhumano, ajeno al hombre, capaz de  despertar en él ese placer extremo de caer que no se puede satisfacer en las condiciones normales de la vida...extraño encantamiento...

Había algo de maravilloso en ese canto real, canto común, secreto, sencillo, cotidiano, irrealmente cantado por potencias extrañas y en verdad imaginarias, canto del abismo que una vez oído abría en cada palabra un abismo fascinante por donde se aspiraba a desaparecer...

...

Maurice Blanchot



martes, 26 de septiembre de 2017

Comprender







He estado en algunas fiestas y en un par de incendios.
He andado infinidad de caminos, deambulado por laberintos interminables, transitado por senderos que se bifurcan y desembocado en más de un callejón sin salida.

Momentos de una vida que no es ejemplar. Pero es mía. Y como ningún hombre puede escaparse de su tiempo y sus circunstancias, es la que me tocó vivir. Momentos que en su momento fueron importantes. Momentos rojos, azules, perfumados, insípidos, formidables, olvidados y olvidables, perdidos para siempre. Momentos encontrados detrás de una piedra. Momentos que no terminan nunca y momentos que duran un suspiro. Momentos que esperan su momento. Momentos fieros que aprietan como un torniquete en la cabeza. Momentos de expansión y de euforia, nostálgicos, iracundos, sublimes. Momentos de terror. Momentos de caer y levantarse. De encontrar la moneda perdida, de recuperar la sonrisa, de cerrar una puerta. Momentos dispersos que se reúnen vaya a saber por qué y aparecen después de muchos años.
El momento escurridizo que se fue por el agujero del lavabo. Aquel que llegó deslizándose silenciosamente por debajo de la puerta. Una puesta de sol en el Pacífico, la bruma de Amsterdam, los olores de Madrid, el pequeño café de Praga. Momentos de bufanda y guantes de lana, de miradas que lo dicen todo, de gestos que no dicen nada, de manos que remueven la tierra para plantar un árbol. Momentos de éxtasis y momentos infernales.

Tantos momentos en una sola vida! Y con todo, ninguno de ellos se equipara a este momento: fresco, vital, nuevo, efímero.

Porque ahora sé que no tengo ninguna otra cosa más que este momento, porque mi vida toda es este momento. Y ahora sé que lo único que verdaderamente vale la pena, es el intento de comprenderse a uno mismo.

Si comprendes, tu espalda se endereza y tu vida se rectifica. Si tu vida se rectifica, todos tus actos serán rectos. Cuando todos tus actos se vuelven rectos, natural y automáticamente, ayudarás a los otros.
Cuando llegas a este punto, comprendes cabalmente que no hay ser ni cosa alguna que esté separada del resto (del todo)

Esta es la enseñanza que vengo transmitiendo en los últimos 30 años.
Después de meditarlo largamente, tomé la decisión de hablar sobre mi pasado, de mostrarte estos retazos sueltos de mi vida. No como un impúdico exhibicionismo, sino para decirte: Se puede!

Cuando comencé a tomar contacto con la enseñanza budista, me interesó el descubrir que el Buda Shakyamuni no era un dios, ni un semi dios ni alguien dotado de cualidades especiales. Eso me atrajo. Antes de devenir Buda, Sidharta Gautama era un hombre común y corriente como tú o como yo.

Una tremenda revelación! Si él pudo, todos pueden, tú puedes. Si ese hombre alcanzó la revelación magnífica, cualquier hombre o mujer pueden lograrlo.

Despues de esto, algunos hombres sabios fueron transmitiendo esta enseñanza, de persona a persona, de espíritu a espíritu, en un largo sendero que llega hasta nuestros días. Ellos dejaron una practica concreta: la enseñanza legada por siglos ha sido correctamente transmitida y está allí al alcance de cualquiera que tenga verdadera sed.

El resto depende de cada uno, depende de ti, de tu entrega y firme determinación. Después de todo, tu vida es única y está en tus manos.

Espero que este libro pueda ayudarte a comprender. A partir de ahora, deberás andar por tus propios medios y afirmarte sobre tus propios pies.
Por mi parte, yo me iré a caminar por ahí pero, por favor, no me sigas.

Bustamante
Ermita de Paja
Abril de 2014


 de "Ese Hombre, el monje zen" semblanza biográfica de Jorge Bustamante
Fabio Gakudo Morasso

viernes, 22 de septiembre de 2017

La sociedad del cansancio - Byung Chul Han

La sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del cansancio. Así como la sociedad disciplinaria foucaultiana producía criminales y locos, la sociedad que acuñado el eslogan "yes we can" produce individuos agotados, fracasados y depresivos.

Según el autor, la resistencia solo es posible en relación con la coacción externa. La explotación a la que uno mismo se somete es mucho peor que la externa, ya que ayuda al sentimiento de libertad (a la idea que se tiene de libertad)  

Esta forma de explotación resulta mucho más eficiente y productiva debido a que el individuo decide voluntariamente explotarse a sí mismo hasta le extenuación.

Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima verdugo, explotador y explotado, son la misma persona.
Los occidentales deberíamos abandonar conceptos como originalidad, genialidad y creación de la nada y buscar una mayor flexibilidad en el pensamiento "jugar más, trabajar menos, entonces produciríamos más.."

Sin embargo, esto no deja de ser para el autor una utopía inalcanzable para una sociedad en la que todos, incluso el ejecutivo mejor pagado, trabajamos como esclavos aplazando indefinidamente el ocio.




El Prometeo cansado

El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo.
El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su alter ego, con el cual está en guerra. 
Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación. 
El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito.

Kafka emprende una reinterpretación interesante del mito en su críptico relato «Prometeo»: «Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida se cerró de cansancio». Kafka se imagina aquí un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas, sino que las cierra. La herida se cerró de cansancio. Asimismo, el presente ensayo desemboca en la reflexión de un cansancio curativo.
Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme del Yo.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Peter Handke



Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no sea más ese que soy?

Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas,
los chícharos, el arroz con leche y la coliflor al vapor,
y ahora come todo, no sólo por necesidad.
Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora lo hace seguido.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, sólo en ocasiones, con suerte.
Imaginaba claramente el paraíso,
y ahora, como mucho, lo adivina.
No podía pensar en  la nada,
y hoy se estremece ante ella.
Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
y ahora se concentra como antes
sólo si se trata de su trabajo.

Cuando el niño era niño las manzanas y el pan
le bastaban de alimento,  y todavía es así.
Cuando el niño era niño las moras le caían en la mano,
como sólo caen las moras,  y asi es todavía;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y así es todavía;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aun más grande…
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite lo hace hoy todavía;
se asustaba de los extraños como todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves y todavía las espera.
Cuando el niño era niño
lanzó un palo como una lanza contra el árbol,
y hoy vibra así todavía. 


"Si aspiras a la alegria, mejor comprate una zapatillas Adidas"

Peter Handke (Griffen, Carintia, Austria, 6 de diciembre de 1942), escritor austríaco. Es autor de teatro, novela, poesía y ensayo. También es guionista y director de cine.

sábado, 16 de septiembre de 2017

"De Hombre al Hombre" Fabio Morasso






De Hombre al Hombre

Prólogo

Escribo:
Porque afuera está lloviendo
porque recuerdo sus ojos
porque mi sístole desafina
porque es o quiero que sea primavera
porque me llamo y da ocupado...

Escribo:
Dibujando estas letras
con pedacitos de sombra
confeccionando recuerdos
y escapando al filo de sus ángulos,
buscando en los silencios
los sonidos derrotados.

Escribo:
Símbolos a la deriva,
Sin relojes horizontales
sin anclas dactilares.
Pájaros de bronce y bruma
que quién sabe si jamás
llegarán a ningún destino.

Escribo:
Asumiendo los riesgos
de una ilusión imperiosa
para entrar aire en los pulmones.
Asumiendo los riesgos
de manifestar lo posible
con fonética neurótica...
o cometiendo vicios de palabra
con las manos confundidas.

Escribo:
Porque no sé que decir
ni dónde hacer.
Más allá de estas costillas
caer en la tentación de ser veraz
sólo acarrea terribles conflictos.
Está todo por decirse
y no hay nadie a quién decir.

Escribo:
Por defecto y largura de la eternidad.
Algunas veces creo comprender
otras comprendo que imagino.
Siempre está ahí la posibilidad
de construirnos un Dios o un Golem
a nuestra imagen y semejanza.

Escribo:
Para recordarme
no morir de todo olvido.
Para que sepas
que las tristezas
no son los paraísos perdidos
sino los nunca logrados.


Fabio Morasso

Obra artística de Milan Hrnjazovic "Juntos pero aparte"