jueves, 7 de junio de 2018

José Saramago



Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un hermoso gesto de renuncia,
y los árboles han aceptado su quietud.

José Saramago





"En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir. En ese momento sabemos todo lo que fue y será. El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen palabras que la significan.

Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura.

Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites. Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos.

Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es en este momento la vida. Que eso nos baste"








Duro? No.
Soy frágil, créame.
Y es la certeza de mi fragilidad
Que me lleva a escapar de los lazos.



Si me abandono,
Si me dejo atrapar,
Estoy perdido.
 


José Saramago

"La vida se ríe de las probabilidades, y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos"  de El viaje del elefante



La caverna

"Verdaderamente son pocos los que saben de la existencia de un pequeño cerebro en cada uno de los dedos de la mano, en algún lugar entre falange, falangina y falangeta. Ese otro órgano al que llamamos cerebro, ese con el que venimos al mundo, ese que transportamos dentro del cráneo y que nos transporta a nosotros para que lo transportemos a él, nunca ha conseguido producir algo que no sean intenciones vagas, generales, difusas y, sobre todo, poco variadas, acerca de lo que las manos y los dedos deberán hacer.
Por ejemplo, si al cerebro de la cabeza se le ocurre la idea de una pintura o música, o escultura o literatura, o un muñeco de barro, lo que hace él es manifestar el deseo y después se queda a la espera, a ver lo que sucede. Sólo porque despacha una orden a las manos y los dedos, cree, o finge creer, que eso era todo cuanto se necesitaba para que el trabajo, tras unas cuantas operaciones ejecutadas con las extremidades de los brazos, apareciese hecho. Nunca ha tenido la curiosidad de preguntar por qué razón el resultado final de esa manipulación, siempre compleja hasta en sus más simples expresiones, se asemeja tan poco a lo que había imaginado antes de dar instrucciones a las manos.

Nótese que, cuando nacemos, los dedos todavía no tienen cerebros, se van formando de a poco con el paso del tiempo y el auxilio de lo que los ojos ven. El auxilio de los ojos es importante, tanto como el auxilio de lo que es visto por ellos. Por eso lo que los dedos siempre han hecho mejor es precisamente revelar lo oculto. Lo que en el cerebro pueda ser percibido como conocimiento difuso, mágico o sobrenatural, signifique lo que signifique sobrenatural, mágico, son los dedos y sus pequeños cerebros quienes lo enseñan.

Para que el cerebro de la cabeza supiese lo que era una piedra, fue necesario que los dedos la tocaran, sintiesen su aspereza, el peso y la densidad, fue necesario que se hiriesen en ella. Sólo mucho tiempo después el cerebro comprendió que de aquel pedazo de roca se podía hacer una cosa a la que llamaría puñal o una cosa a la que llamaría ídolo.

El cerebro de la cabeza anduvo toda la vida retrasando la relación con las manos, e incluso en estos tiempos, cuando parece que se ha adelantado, todavía son los dedos quienes tienen que  explicar las investigaciones del tacto, el estremecimiento de la epidermis al tocar al barro, la dilaceración aguda del cincel, la mordedura del ácido en la chapa, la vibración sutil de la hoja de papel extendida, la ortografía de las texturas, el entramado de las fibras, el abecedario en relieve del mundo".

José Saramago






lunes, 14 de mayo de 2018

El Silencio - Clarice Lispector





Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice.

La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes.
Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras.
Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta.

Entonces él, el silencio, aparece.
El corazón late al reconocerlo.




                                                    Obra artística de Guillermo Chavez 
“Necesito que mi pintura se pueda escuchar –insiste el artista– escuchar los metales tintineando, las voces de los personajes, el crujir de los armatostes... es como un reto interminable el que me plantea cada pintura pues en cada cuadro concluido aparece una nueva llavecita para abrir el siguiente secreto, la siguiente travesía de esos personajes sincréticos, curanderos, guerreros, santos y magos”, añade antes de volver a Chiclayo- Guillermo Chavez


Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento.

Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio.

Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio.
Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio.

Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora.
Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma.

Clarice Lispector - El silencio


jueves, 19 de abril de 2018

Natalia Lewitan - Aliki Issaris La choza de la bruja - Mujer Luciernaga



"Dicen que cuando el sol sale, ella renace. Viene de muy lejos, recorriendo sin prisa kilómetros de vida. Nadie sabe hacia dónde va, caminante de ensueños que supo amar sin amarrar. 

A nada le teme más que a sí misma, sabe que a veces sin quererlo fue su peor enemiga. 

A fuerza de experiencias aprendió a transformar, cuando el ruido la atormentó también aprendió a callar. 

Sus ojos guardan tanta nostalgia que a veces las lágrimas intentan asomar por ellos, pero ya son dulces, todo lo salado fue a parar al mar. Su mar. La mujer que nunca olvida, así es como la llaman aquellos que creen conocerla, yo prefiero llamarla la mujer que siempre recuerda lo esencial, ansias de libertad. 

El misterio reside en su voz, hecha de viento y algo de estrellas. ¿A dónde quieres llegar dama azul, que sin miedo vas, ligera y frágil como la existencia? Pareciera que intentaras descubrir un secreto, escalar las nubes o develar el enigma que descansa dentro de tu alma. 

Conoces de seres sombríos, mezquinos, con tan poco para dar, también de luces potentes que suelen encandilar con la intensidad del fuego, ese fuego que no quema, llamas de divinidad. Dicen también que cuando el sol se esconde, ella habla con la luna, la que anida en su vientre desde hace siglos.

 A veces, solo a veces, puedo verla. Pero es tan fugaz ese instante que no se si lo que veo es a ella o a sus alas…" Natalia Lewitan
 


Me gustaría hacerte saber que este mundo tendrá para ti unas cuantas cicatrices y sonrisas que iluminan. Que algunas noches serán estrelladas y otras tan oscuras como el vacío, pero que si sabes distinguirlas, crecerás fuerte. Quiero que sepas que serás tan feliz que tu corazón vibrará danzando entre este y otros mundos, aunque también una o varias tristezas te acompañarán en este recorrido que es vivir. 

Serás pequeño y mimado en un principio, son los años a los que con nostalgia en el futuro querrás regresar, mas luego te harás grande y empezarás a darte cuenta que lo real solo está dentro de ti. Te pido que el tiempo no endurezca tu alma, te pido que seas justo sobre todo contigo mismo. 

Caerás, dolerá, lo sé. Te levantarás y volverás a tropezar con las mismas piedras una y mil veces, hasta que aprendas. Quizás no termines de aprender muchas cosas, como yo, pero ese es el secreto de existir: seguir caminando sin saber a dónde llegarás. 

La moda, la política y la televisión, querrán manipularte, lo lograrán. Algunos seres se acercaran a ti, vestidos de lo que no son, usarán máscaras, te probarán. No temas, en algún momento despertarás y te darás cuenta quiénes deben permanecer a tu lado y quiénes no, solo el tiempo será el encargado de hacértelo saber. 

Te enamoraras cientos de veces y te desenamoraras, sufrirás por lo que se dice que es amor, hasta que un día sin buscarlo, comprenderás que el AMOR vendrá a ti una mañana cualquiera y su aroma te hará sentir que algo dentro se encendió; sanarás y recordarás quién eres. Muchas tormentas y huracanes te harán reaccionar cuando vivas demasiado en las nubes y el cielo será tu amigo cuando te sientas pleno. 

El éxito, la vanidad y el ego, serán tu ropaje por muchos años, está bien, es normal, nos educaron para creer que ellos son necesarios. Sin embargo llegará el día en que todo aquello dejará de importarte, que lo esencial para ti se hallará en las profundidades de tu ser. Ese tiempo será celebrado y bendecido, te lo aseguro, porque te harás amigo del silencio, de lo simple. Disfrutarás de caminar descalzo por entre la tierra de las sierras o el piso del balcón en medio de la ciudad; no habrá diferencia a la hora de sentirte libre. 

Quiero que sepas que nunca estarás solo aunque a veces lo sientas, yo estaré cerca, siempre. Pese a que afuera todo es demasiado cruel, vale la pena tu existencia, que nadie nunca jamás te diga lo contrario. Por eso debes priorizar que tu interior sea estable, armónico y bello, esa es tu verdadera casa y créeme que necesitarás volver a ella una y mil veces. Me gustaría hacerte saber que tu mirar es mi mirar, que si eres feliz yo también lo soy. 

Aprenderás de ti mismo, porque la experiencia será tu único y verdadero maestro. Pido a Dios que no te traiciones y que si lo haces tengas el valor de perdonarte. Me gustaría hacerte saber que aunque aún no te conozca, yo te amo, porque transitarás tras los pasos que algún día yo dí y aunque por ahora sólo existas en mi imaginación, el día en que decidas venirte a vivir a mi vientre por un rato, yo te estaré esperando para seguir aprendiendo juntos y decirte que serás de la vida, no mio, que tu corazón poseerá alas fuertes para elevarte, tu voz dirá lo necesario, tu mente creará historias en donde serás el protagonista, tus dedos dibujarán notas musicales y tus abrazos serán eternos como el sol que ahora brilla en mis ojos.

Natalia Lewitan

 
"Hay tristezas que no se comparten, silencios que no se explican, traiciones que no se perdonan, heridas que no cicatrizan, palabras que no se borran, miradas que no se olvidan, dolores que no sanan, abandonos que destrozan, viajes que terminan, sentimientos que se olvidan. Aromas que emocionan, sabores que se antojan, sonidos que llenan de nostalgia. Pieles encendidas, erizadas, dormidas, olvidadas o anestesiadas.

Hay alegrías que se comparten, amistades que nunca terminan, amores que perduran, risas que estallan, miradas que se encuentran, sentimientos que crecen, palabras que alegran, caminos que empiezan, emociones que se renuevan, instintos que nunca fallan, dolores que encuentran alivio, errores que se perdonan. Lealtades eternas, explicaciones innecesarias, reclamos interminables, peleas que no descansan.

Hay gente que nace, muere, busca, renuncia, continua. Gente que se alegra, se queja, brinda o se encierra. Gente que se conecta, ignora, sufre o se burla. Personas que quieren, hacen lo que pueden, ofenden y también comprenden. Hay experiencias que no se cuentan, caminos que no se desandan, sueños que no se recuerdan, pesadillas que no acaban, preguntas sin respuestas y certezas nunca probadas. Peligros que se evitan, riesgos que se buscan, velocidades que no frenan.

Hay momentos difíciles, simples, complicados, livianos, densos, suaves, duros. Epocas para recordar, segmentos para olvidar. Piezas que encajan, se quiebran, se pierden o se encuentran. Horas largas si son de espera, cortas si son de fiesta. Hay días simples, oscuros, complejos, disfrutados o apenas sobrevividos.

Hay soledades compartidas, preparadas, aulladas o condenadas. Hay compañías deseadas, aguantadas, impuestas o jamás halladas. Amores perdidos, deseados, imaginados y amores encontrados y disfrutados.

Hay noches oscuras, con un poco de luna, con luna llena y también con estrellas. Hay miedos, euforias, dudas y dulces melancolías."

Autora: Aliki Issaris



A veces me convierto en poesía para animarme a ser, para permitirme estar sin máscaras frente a mí misma, bailar entre luz y oscuridad.
A veces me pierdo y desespero, entonces me rescato del fondo del abismo para volver a comenzar, las veces que sean necesarias.
Cuando siento que camino en círculos o laberintos creados por mí, me alejo de lo ordinario pararesguardarme en mi templo, porque sé que allí dentro hay un silencio que me abraza, me protege y me da fuerzas para seguir.
Cuando mis oidos han escuchado demasiado, huyo para volver a casa, corriendo entre sombras que quieren atraparme porque saben que desperté. a veces me convierto en poesía, cubriendo mis hombros de estrellas, encuendiendo una vela en mi alma con plumas blancas rebalsando mi mirar, porque cuando soy poesía no encuentro difrenecias entre afuera y adentro, entiendo lo que jamas llegué a entender, calmo mis miedos, me animo a vivir pero ésta vez creyendo en un nuevo amanecer en el que el sol renace porque asi lo creo, porque es mi dios.
Ya soy poesía endulzando cada una de mis células.
Ya soy poesía, el viento me vino a susurrar: "No luches más contra lo que es"

Natalia Lewitan 




Allí, en medio de la más rabiosa oscuridad, ella amanece y brilla tanto que su poderosa luz se vuelve poesía. Le dicen la Mujer Luciérnaga porque además de su luminiscencia, ama volar. A veces lo hace demasiado y se olvida de volver a la tierra, pero ella es así, pequeña y enorme a la vez. Cuanto más oscuro está allá afuera, más brilla; dentro de su poderosa esencia habita su Dios, casi tan sagrado como ella misma. A él recurre cada vez que necesita refugiarse del mundo cuando agobia, transformando toda pena en esperanza, todo frío en una suave hoguera que abriga pero no quema, todo dolor en antídoto, toda tristeza en fe. Hubo un tiempo en que la vida le enseñó tanto, que su corazón se llenó de heridas, los aprendizajes a veces suelen marcar a fuego, doler en profundidad y sumergirnos dentro de un mar demasiado salado. Pero no hay hecho o circunstancia que pueda abatir a los seres buenos y ella es una de esas personas que aunque cayeron, pudieron sobreponerse, limpiar sus heridas y levantarse. Si la miras a los ojos, podrás notar esa chispa que la caracteriza, y si la observas con detenimiento, detrás de esa mirada nostálgica, reposa una guerrera, en completo silencio y en paz. Mujer Luciérnaga, sujétate con fuerza a ella, pues ella eres, esperándote en calma a que te decidas a creer con todas tus fuerzas que eres más maravillosa de lo que imaginas. Aquella guerrera silenciosa, siempre estuvo y siempre estará, cuando las noches sean demasiado largas, cuando no sepas a dónde ir, cuando te sientas sola. Ella abriga tus sueños, tu luz y hasta tus tristezas. Mujer Luciérnaga, que cuando todo se apaga tú te enciendes, eres el sol de tu propio universo, jamás lo olvides.



lunes, 26 de marzo de 2018

A un pintor





¨Si con el estilo y los colores tu arte ha igualado a la naturaleza, en cambio, casi su precio has menguado entregandonos mas bella su hermosura.

Cuando con docta mano te pusiste en mas noble trabajo, a escribir, si a ella aun le quedaba parte de su valor, todo se lo quitaste dando vida a otros seres.

Mas tornando vivos los recuerdos de los otros, ya extintos, haces que, a pesar de ella,
ellos y tu vivan eternamente.¨



A Giorgio Vassari, para felicitarlo por manejar la pluma tan habilmente como el pincel 
de ¨Revelaciones artisticas y autobiograficas.¨ Miguel Angel


Alejandra Baldrich - Mujer árbol







Ya no necesito que me salven
he crecido
Cuando doy es porque así lo elijo
sin esperar nada a cambio
No deseo que me llenen los vacíos
Mis locuras y mis miedos se sientan en mi mesa
y a veces lloran conmigo
He aprendido a estar sola
sin morirme de frío
Ya no espero halagos
no me hacen sucumbir tus reproches
no me crean culpa los vampiros
ni discentir con sobradoras voces
No le escapo a mi sombra
que a veces se muestra desquiciada
se que es mi maestra
y me agudiza la mirada.
Se lo que necesito, se donde a veces caigo
puedo hacer lo que guste sin sentir que me delato
viajo liviana en la coherencia de sentir lo que pienso
y traducirlo en estas letras
Ya no me salgo de mi sendero
Me siento completa.
 

Alejandra Baldrich






No me visites cuando en mi cuerpo haya tormenta
porque el viento y el ruido quiebra
y mi cielo se cae a pedazos
Búscame cuando mis soles brillen y acaricien,
cuando yo florezca
A veces no puedo controlar lo que pienso y digo
aunque así lo quiera
Búscame fuera del tiempo, en sueños y en los bosques,
donde nace el frío y el hielo atroz congela
Vacia tu mente de tus mil juicios cuando respires delante mio
Porque yo soy tu reflejo y todo lo que digas
solo me habla de lo que has vivido.
No te quedes si no quieres, aléjate de mi nadie te obliga.
No soy santa ni maldita, soy dueña de lo que hago
y tambien de mis silencios que tanto los necesito
me alejo mientras lastimo, hasta que por fin renazco.






Puedo ser la peor maldita de la tierra para algunos
una loca endemoniada para otros
egocéntrica e insultadora para los inseguros.
Puedo ser la mujer mas misteriosa
y altruista capaz de dar todo lo que tengo,
y llorar por nada y todo al mismo tiempo.
Puedo ser una tonta, una iluminada.
Puedo ser eso y aquello en este exacto momento
Puedo frustrarme y enamorarme con locura.
Puedo pensar dos cosas distintas si lo intento.
y aun asi no contradecirme
porque son varias realidades que estoy viendo.
Puedo eso y mucho mas
porque se de lo que soy capaz
cuando pongo todo mi sentimiento
para que se manifieste lo que pienso
y así crear mi verdad mas generosa
en el manto subconsciente
sobre el cual suspendidos
estamos viviendo.



Alejandra Baldrich

domingo, 25 de marzo de 2018

Una chispa de asombro








Sé una consonante líquida
que combine con la curiosidad de un verso,
el ánimo que acentúe la proximidad de un suspiro,
la sustancia cálida que armonice el vacío de las formas,
el pulso de la Naturaleza que encienda un potencial.
Sé el centro sin moverte,
acero templado
suspendida en la impermanencia
y como hebra de sí
una chispa de asombro.



1- 7- 2011

sábado, 3 de marzo de 2018

Haz quien seas..

"Haz ángeles.
Haz diablos.
Haz quien seas..."



Soy un pequeño poema
sobre una página con espacio
para otro.

Comparte conmigo
este campo blanco,
amplio como un acre
de nieve, claro
excepto por estas diminutas
marcas como los
pasos de los pájaros.

Ven ahora.
Éste es el seno de la ola,
los segundos tras el relampago
Rebanada fina de silencio
mientras la música termina,
la congelacion antes de derretirse

Acuéstate a mi lado.
Haz ángeles.
Haz Diablos.
Haz quién eres tú.






Este poema es de esas cosas que encuentras sin buscar,
lo encontré hace un par de noches en una película "Words and pictures"...
del escritor y guionista Gerald Di Pego