domingo, 12 de agosto de 2018

La sociedad literaria Guernsey...



"Quizas los libros tengan un instinto secreto de pertenencia que los lleva hacia sus lectores perfectos"

de la pelicula "The Guernsey literary and potato peel pie society"

miércoles, 8 de agosto de 2018

El Silencio - Clarice Lispector





Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice.

La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes.
Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras.
Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta.

Entonces él, el silencio, aparece.
El corazón late al reconocerlo.




                                                    Obra artística de Guillermo Chavez 
“Necesito que mi pintura se pueda escuchar –insiste el artista– escuchar los metales tintineando, las voces de los personajes, el crujir de los armatostes... es como un reto interminable el que me plantea cada pintura pues en cada cuadro concluido aparece una nueva llavecita para abrir el siguiente secreto, la siguiente travesía de esos personajes sincréticos, curanderos, guerreros, santos y magos”, añade antes de volver a Chiclayo- Guillermo Chavez


Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento.

Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio.

Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio.
Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio.

Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora.
Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma.

Clarice Lispector - El silencio


"Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Profundizo en las palabras como si pintase, más que un objeto, su sombra. No quiero preguntar por qué, se puede preguntar siempre por qué y siempre continuar sin respuesta: conseguiré entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí. Y después sabré cómo pintar y escribir, después de la extraña pero íntima respuesta. Escúchame, escucha el silencio. Lo que te hablo nunca es lo que te hablo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy ante la brillante oscuridad. Un instante me lleva insensiblemente a otro y el tema atemático se va desarrollando sin plano pero geométrico como las figuras sucesivas en un caleidoscopio." 

Agua Viva de Clarice Lispector


lunes, 30 de julio de 2018

"El libro que vendrá" (le livre à venir) Maurice Blanchot



“¡Qué cosa asombrosa es un libro!
Es un objeto plano hecho de un árbol con partes flexibles en el que se imprimen gran cantidad de garabatos oscuros o divertidos.
Al leerlos es como entrar dentro de la mente de otra persona, tal vez alguien muerto hace miles de años.
A través de los milenios, un autor habla clara y silenciosamente dentro de tu cabeza, directamente.
La escritura es quizás el más grande de los inventos humanos, vinculando a personas que nunca se conocieron entre sí, ciudadanos de épocas distantes.
Los libros rompen las cadenas del tiempo.
Un libro es la prueba de que los humanos son capaces de hacer magia”.

Carl Sagan

El canto de las sirenas. El encuentro con lo imaginario...

Las Sirenas parece que cantaban pero de una manera que no satisfacía, porque sólo dejaban oír la dirección hacia donde se abrían las verdaderas fuentes y la verdadera felicidad del canto. Sin embargo, por sus cantos imperfectos, que sólo eran aún canto venidero, conducían al navegante hacia aquel espacio en donde el cantar empezaría de verdad. Por lo tanto, no lo engañaban, llevaban realmente a la meta. Pero, tras alcanzar el lugar, qué sucedía? cuál era ese lugar? Aquel en dónde sólo era posible desaparecer, porque la música, en esa región de fuente y origen, desapareció más completamente que en ningún otro lugar del mundo: mar en donde, con los oídos tapados, zozobraban los vivos y en donde las Sirenas, dando una prueba de buena voluntad también tuvieron que desaparecer un día.

De qué índole era el canto de las Sirenas? en qué consistía lo que le faltaba? porqué esa misma falta lo hacía tan potente?

...canto inhumano, ajeno al hombre, capaz de  despertar en él ese placer extremo de caer que no se puede satisfacer en las condiciones normales de la vida...extraño encantamiento...

Había algo de maravilloso en ese canto real, canto común, secreto, sencillo, cotidiano, irrealmente cantado por potencias extrañas y en verdad imaginarias, canto del abismo que una vez oído abría en cada palabra un abismo fascinante por donde se aspiraba a desaparecer...

...

Maurice Blanchot





miércoles, 18 de julio de 2018

Menos es mas...





Lo complicado en simple y lo simple en facil

Consejo Universal: Trata de convertir lo complicado en simple y lo simple en fácil.

La vida se trata de hacer menos en vez de más, porque en realidad “menos” nos da más!
¿Como es esto? Menos problemas, más felicidad! Menos consumismo, más autenticidad. Menos mentiras, más verdad. y asi... Me encanta la frase: “menos es más”…extremadamente elegante!

Hablando sola
Daniela Rivera Zacarias


sábado, 23 de junio de 2018

Natalia Lewitan y otros textos



"Dicen que cuando el sol sale, ella renace. Viene de muy lejos, recorriendo sin prisa kilómetros de vida. Nadie sabe hacia dónde va, caminante de ensueños que supo amar sin amarrar. 

A nada le teme más que a sí misma, sabe que a veces sin quererlo fue su peor enemiga. 

A fuerza de experiencias aprendió a transformar, cuando el ruido la atormentó también aprendió a callar. 

Sus ojos guardan tanta nostalgia que a veces las lágrimas intentan asomar por ellos, pero ya son dulces, todo lo salado fue a parar al mar. Su mar. La mujer que nunca olvida, así es como la llaman aquellos que creen conocerla, yo prefiero llamarla la mujer que siempre recuerda lo esencial, ansias de libertad. 

El misterio reside en su voz, hecha de viento y algo de estrellas. ¿A dónde quieres llegar dama azul, que sin miedo vas, ligera y frágil como la existencia? Pareciera que intentaras descubrir un secreto, escalar las nubes o develar el enigma que descansa dentro de tu alma. 

Conoces de seres sombríos, mezquinos, con tan poco para dar, también de luces potentes que suelen encandilar con la intensidad del fuego, ese fuego que no quema, llamas de divinidad. Dicen también que cuando el sol se esconde, ella habla con la luna, la que anida en su vientre desde hace siglos.

 A veces, solo a veces, puedo verla. Pero es tan fugaz ese instante que no se si lo que veo es a ella o a sus alas…" Natalia Lewitan
 


Me gustaría hacerte saber que este mundo tendrá para ti unas cuantas cicatrices y sonrisas que iluminan. Que algunas noches serán estrelladas y otras tan oscuras como el vacío, pero que si sabes distinguirlas, crecerás fuerte. Quiero que sepas que serás tan feliz que tu corazón vibrará danzando entre este y otros mundos, aunque también una o varias tristezas te acompañarán en este recorrido que es vivir. 

Serás pequeño y mimado en un principio, son los años a los que con nostalgia en el futuro querrás regresar, mas luego te harás grande y empezarás a darte cuenta que lo real solo está dentro de ti. Te pido que el tiempo no endurezca tu alma, te pido que seas justo sobre todo contigo mismo. 

Caerás, dolerá, lo sé. Te levantarás y volverás a tropezar con las mismas piedras una y mil veces, hasta que aprendas. Quizás no termines de aprender muchas cosas, como yo, pero ese es el secreto de existir: seguir caminando sin saber a dónde llegarás. 

La moda, la política y la televisión, querrán manipularte, lo lograrán. Algunos seres se acercaran a ti, vestidos de lo que no son, usarán máscaras, te probarán. No temas, en algún momento despertarás y te darás cuenta quiénes deben permanecer a tu lado y quiénes no, solo el tiempo será el encargado de hacértelo saber. 

Te enamoraras cientos de veces y te desenamoraras, sufrirás por lo que se dice que es amor, hasta que un día sin buscarlo, comprenderás que el AMOR vendrá a ti una mañana cualquiera y su aroma te hará sentir que algo dentro se encendió; sanarás y recordarás quién eres. Muchas tormentas y huracanes te harán reaccionar cuando vivas demasiado en las nubes y el cielo será tu amigo cuando te sientas pleno. 

El éxito, la vanidad y el ego, serán tu ropaje por muchos años, está bien, es normal, nos educaron para creer que ellos son necesarios. Sin embargo llegará el día en que todo aquello dejará de importarte, que lo esencial para ti se hallará en las profundidades de tu ser. Ese tiempo será celebrado y bendecido, te lo aseguro, porque te harás amigo del silencio, de lo simple. Disfrutarás de caminar descalzo por entre la tierra de las sierras o el piso del balcón en medio de la ciudad; no habrá diferencia a la hora de sentirte libre. 

Quiero que sepas que nunca estarás solo aunque a veces lo sientas, yo estaré cerca, siempre. Pese a que afuera todo es demasiado cruel, vale la pena tu existencia, que nadie nunca jamás te diga lo contrario. Por eso debes priorizar que tu interior sea estable, armónico y bello, esa es tu verdadera casa y créeme que necesitarás volver a ella una y mil veces. Me gustaría hacerte saber que tu mirar es mi mirar, que si eres feliz yo también lo soy. 

Aprenderás de ti mismo, porque la experiencia será tu único y verdadero maestro. Pido a Dios que no te traiciones y que si lo haces tengas el valor de perdonarte. Me gustaría hacerte saber que aunque aún no te conozca, yo te amo, porque transitarás tras los pasos que algún día yo dí y aunque por ahora sólo existas en mi imaginación, el día en que decidas venirte a vivir a mi vientre por un rato, yo te estaré esperando para seguir aprendiendo juntos y decirte que serás de la vida, no mio, que tu corazón poseerá alas fuertes para elevarte, tu voz dirá lo necesario, tu mente creará historias en donde serás el protagonista, tus dedos dibujarán notas musicales y tus abrazos serán eternos como el sol que ahora brilla en mis ojos.

Natalia Lewitan 



"De vez en cuando me atrevo a acariciar el cielo.
Trepo los no puedo, me cobijo en el silencio.
Me quito la máscara que sin yo desearlo a veces cubre mi rostro
Y siento gozo, más un poco de miedo, porque cuando ella no está, estoy al descubierto.
De vez en cuando me quedo sin voz, sólo para agudizar el oído.
Entonces me escucho y todo circo se acaba, porque al oírme me hago responsable de lo que digo y no hablo.
No me obligo a callar, es que las palabras se alejan un rato de mí para dejarme a solas, se retiran una a una en medio de la danza sagrada que es acercarse al abismo y tener ganas de caer, porque siento que debajo, unos inmensos brazos me protegerán en la caída.
Y cuando lo hago me invade la alegría de saberme fuerte en medio de mis debilidades.
De vez en cuando el sol se hace mi amigo, caminamos juntos cuando afuera todo está a oscuras y a tientas puedo imaginar lo que habrá más adelante.
De vez en cuando me quedo descalza en la vida y me pregunto qué hice para merecer semejante bendición, la de ser tan chiquita dentro de tan inmenso universo.
Y me cobijo debajo de un gran árbol que sé que alguna vez yo planté pero ya no recuerdo cuándo.
Era tan pequeña la semilla, las ganas de intentar, aprender, saber.
Me enredé en batallas, agilicé el paso, corrí, me caí, volví a empezar, sin embargo ella siempre me esperó y es ahora la que me protege, con sus raíces que abrazan la tierra que me vio nacer.
De vez en cuando me invento un cuento en el que soy princesa y mendiga, para nunca creerme más importante que nadie y jamás olvidar cuánto valgo.
Incendio puentes que yo misma creé, levanto piedras que puse en mi camino, tiro abajo mi torre para volver a construir, recordando en todo momento el no olvidar la diferencia que existe entre estar adentro y afuera.
De vez en cuando muero para volver a nacer, cambiar de piel, mutar la fatiga, transformarme.
Creo que nací y morí tantas veces que ya perdí la cuenta, siento que en mis ojos se esconde aquel secreto.
De vez en cuando me atrevo a ser yo misma, y no saben qué maravillosa se siente mi libertad, que extiende las alas y aprende a volar."

Natalia Lewitan 

 
"Hay tristezas que no se comparten, silencios que no se explican, traiciones que no se perdonan, heridas que no cicatrizan, palabras que no se borran, miradas que no se olvidan, dolores que no sanan, abandonos que destrozan, viajes que terminan, sentimientos que se olvidan. Aromas que emocionan, sabores que se antojan, sonidos que llenan de nostalgia. Pieles encendidas, erizadas, dormidas, olvidadas o anestesiadas.

Hay alegrías que se comparten, amistades que nunca terminan, amores que perduran, risas que estallan, miradas que se encuentran, sentimientos que crecen, palabras que alegran, caminos que empiezan, emociones que se renuevan, instintos que nunca fallan, dolores que encuentran alivio, errores que se perdonan. Lealtades eternas, explicaciones innecesarias, reclamos interminables, peleas que no descansan.

Hay gente que nace, muere, busca, renuncia, continua. Gente que se alegra, se queja, brinda o se encierra. Gente que se conecta, ignora, sufre o se burla. Personas que quieren, hacen lo que pueden, ofenden y también comprenden. Hay experiencias que no se cuentan, caminos que no se desandan, sueños que no se recuerdan, pesadillas que no acaban, preguntas sin respuestas y certezas nunca probadas. Peligros que se evitan, riesgos que se buscan, velocidades que no frenan.

Hay momentos difíciles, simples, complicados, livianos, densos, suaves, duros. Epocas para recordar, segmentos para olvidar. Piezas que encajan, se quiebran, se pierden o se encuentran. Horas largas si son de espera, cortas si son de fiesta. Hay días simples, oscuros, complejos, disfrutados o apenas sobrevividos.

Hay soledades compartidas, preparadas, aulladas o condenadas. Hay compañías deseadas, aguantadas, impuestas o jamás halladas. Amores perdidos, deseados, imaginados y amores encontrados y disfrutados.

Hay noches oscuras, con un poco de luna, con luna llena y también con estrellas. Hay miedos, euforias, dudas y dulces melancolías."

...

A veces me convierto en poesía para animarme a ser, para permitirme estar sin máscaras frente a mí misma, bailar entre luz y oscuridad.
A veces me pierdo y desespero, entonces me rescato del fondo del abismo para volver a comenzar, las veces que sean necesarias.
Cuando siento que camino en círculos o laberintos creados por mí, me alejo de lo ordinario pararesguardarme en mi templo, porque sé que allí dentro hay un silencio que me abraza, me protege y me da fuerzas para seguir.
Cuando mis oidos han escuchado demasiado, huyo para volver a casa, corriendo entre sombras que quieren atraparme porque saben que desperté. a veces me convierto en poesía, cubriendo mis hombros de estrellas, encuendiendo una vela en mi alma con plumas blancas rebalsando mi mirar, porque cuando soy poesía no encuentro difrenecias entre afuera y adentro, entiendo lo que jamas llegué a entender, calmo mis miedos, me animo a vivir pero ésta vez creyendo en un nuevo amanecer en el que el sol renace porque asi lo creo, porque es mi dios.
Ya soy poesía endulzando cada una de mis células.
Ya soy poesía, el viento me vino a susurrar: "No luches más contra lo que es"

Natalia Lewitan 




Allí, en medio de la más rabiosa oscuridad, ella amanece y brilla tanto que su poderosa luz se vuelve poesía. Le dicen la Mujer Luciérnaga porque además de su luminiscencia, ama volar. A veces lo hace demasiado y se olvida de volver a la tierra, pero ella es así, pequeña y enorme a la vez. Cuanto más oscuro está allá afuera, más brilla; dentro de su poderosa esencia habita su Dios, casi tan sagrado como ella misma. A él recurre cada vez que necesita refugiarse del mundo cuando agobia, transformando toda pena en esperanza, todo frío en una suave hoguera que abriga pero no quema, todo dolor en antídoto, toda tristeza en fe. Hubo un tiempo en que la vida le enseñó tanto, que su corazón se llenó de heridas, los aprendizajes a veces suelen marcar a fuego, doler en profundidad y sumergirnos dentro de un mar demasiado salado. Pero no hay hecho o circunstancia que pueda abatir a los seres buenos y ella es una de esas personas que aunque cayeron, pudieron sobreponerse, limpiar sus heridas y levantarse. Si la miras a los ojos, podrás notar esa chispa que la caracteriza, y si la observas con detenimiento, detrás de esa mirada nostálgica, reposa una guerrera, en completo silencio y en paz. Mujer Luciérnaga, sujétate con fuerza a ella, pues ella eres, esperándote en calma a que te decidas a creer con todas tus fuerzas que eres más maravillosa de lo que imaginas. Aquella guerrera silenciosa, siempre estuvo y siempre estará, cuando las noches sean demasiado largas, cuando no sepas a dónde ir, cuando te sientas sola. Ella abriga tus sueños, tu luz y hasta tus tristezas. Mujer Luciérnaga, que cuando todo se apaga tú te enciendes, eres el sol de tu propio universo, jamás lo olvides.



"Escalé la cima de mi montaña y me encontré. Tras largas horas de caminata (o años), me recosté sobre los restos de lo que alguna vez creí que era. Cambié de piel, mas no de sueños. Cerré los ojos, descansé. Aprendí a quedarme quieta, el silencio me cubrió. Inmóvil, esperé. Entendí que a veces no hacer es hacer, dejar que lo que tenga que ser, sea. Es dejarse en paz. Y asì, cuando el tiempo correcto llegó, supe qué hacer. Me levanté, volví a nacer. Bajè la montaña, sonreí y seguí..."



jueves, 7 de junio de 2018

José Saramago



Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un hermoso gesto de renuncia,
y los árboles han aceptado su quietud.

José Saramago





"En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir. En ese momento sabemos todo lo que fue y será. El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen palabras que la significan.

Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura.

Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites. Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos.

Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es en este momento la vida. Que eso nos baste"








Duro? No.
Soy frágil, créame.
Y es la certeza de mi fragilidad
Que me lleva a escapar de los lazos.



Si me abandono,
Si me dejo atrapar,
Estoy perdido.
 


José Saramago

"La vida se ríe de las probabilidades, y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos"  de El viaje del elefante



La caverna

"Verdaderamente son pocos los que saben de la existencia de un pequeño cerebro en cada uno de los dedos de la mano, en algún lugar entre falange, falangina y falangeta. Ese otro órgano al que llamamos cerebro, ese con el que venimos al mundo, ese que transportamos dentro del cráneo y que nos transporta a nosotros para que lo transportemos a él, nunca ha conseguido producir algo que no sean intenciones vagas, generales, difusas y, sobre todo, poco variadas, acerca de lo que las manos y los dedos deberán hacer.
Por ejemplo, si al cerebro de la cabeza se le ocurre la idea de una pintura o música, o escultura o literatura, o un muñeco de barro, lo que hace él es manifestar el deseo y después se queda a la espera, a ver lo que sucede. Sólo porque despacha una orden a las manos y los dedos, cree, o finge creer, que eso era todo cuanto se necesitaba para que el trabajo, tras unas cuantas operaciones ejecutadas con las extremidades de los brazos, apareciese hecho. Nunca ha tenido la curiosidad de preguntar por qué razón el resultado final de esa manipulación, siempre compleja hasta en sus más simples expresiones, se asemeja tan poco a lo que había imaginado antes de dar instrucciones a las manos.

Nótese que, cuando nacemos, los dedos todavía no tienen cerebros, se van formando de a poco con el paso del tiempo y el auxilio de lo que los ojos ven. El auxilio de los ojos es importante, tanto como el auxilio de lo que es visto por ellos. Por eso lo que los dedos siempre han hecho mejor es precisamente revelar lo oculto. Lo que en el cerebro pueda ser percibido como conocimiento difuso, mágico o sobrenatural, signifique lo que signifique sobrenatural, mágico, son los dedos y sus pequeños cerebros quienes lo enseñan.

Para que el cerebro de la cabeza supiese lo que era una piedra, fue necesario que los dedos la tocaran, sintiesen su aspereza, el peso y la densidad, fue necesario que se hiriesen en ella. Sólo mucho tiempo después el cerebro comprendió que de aquel pedazo de roca se podía hacer una cosa a la que llamaría puñal o una cosa a la que llamaría ídolo.

El cerebro de la cabeza anduvo toda la vida retrasando la relación con las manos, e incluso en estos tiempos, cuando parece que se ha adelantado, todavía son los dedos quienes tienen que  explicar las investigaciones del tacto, el estremecimiento de la epidermis al tocar al barro, la dilaceración aguda del cincel, la mordedura del ácido en la chapa, la vibración sutil de la hoja de papel extendida, la ortografía de las texturas, el entramado de las fibras, el abecedario en relieve del mundo".

José Saramago






lunes, 26 de marzo de 2018

A un pintor





¨Si con el estilo y los colores tu arte ha igualado a la naturaleza, en cambio, casi su precio has menguado entregandonos mas bella su hermosura.

Cuando con docta mano te pusiste en mas noble trabajo, a escribir, si a ella aun le quedaba parte de su valor, todo se lo quitaste dando vida a otros seres.

Mas tornando vivos los recuerdos de los otros, ya extintos, haces que, a pesar de ella,
ellos y tu vivan eternamente.¨



A Giorgio Vassari, para felicitarlo por manejar la pluma tan habilmente como el pincel 
de ¨Revelaciones artisticas y autobiograficas.¨ Miguel Angel