miércoles, 18 de diciembre de 2019

La vagabunda - Colette







"Porqué estas ahi, sola? Porqué no estás en otro sitio?

El azar, mi amigo y mi dueño, se dignara enviarme,una vez mas, los genios de su desordenado reino.
No tengo fe mas que en él y en mí. En él sobre todo, que me pesca cuando zozobro y me toma y me zarandea, como un perro de salvamento cuyos dientes agujerean un poco cada vez mi carne. Tanto, que a cada ataque desesperación ya no espero mi fin, sino la aventura, el pequeño milagro vulgar que reanuda, deslumbrante eslabón, el collar de mis días.

[No fe sino azar...azar y asombro! Si mi dueño es el azar, entonces, soy un juego!]

Cuando una es señora sola, es decir, al mismo tiempo la bestia negra, el terror y el paria de los propietarios, uno toma lo que encuentra, se alberga donde puede, se seca la humedad de los huesos.

El encanto del libro no me alejará de mí...[me acerca]





Sola! La verdad, se diría que me quejo.

-Si vives sola -me ha dicho Brague- es porque te ha dado la real gana, verdad?

Ciertamente, me da la real gana, y hasta me da la gana, a secas. Solo que...Hay días en que, para un ser de mi edad, la soledad es un vino embriagadr que emborracha de libertad, y otros días en que es un tónico amargo, y otros en que es un veneno que hace pegar cabezazos contra las paredes.

Esta noche quisiera no tener que elegir. Quisiera contentarme con vacilar, y no poder definir si el estremecimiento que se apoderará de mí al deslizarme entre mis frías sábanas será de miedo o de satisfacción.

Sola...y hace mucho tiempo. Porque ahora cedo a la costumbre del soliloquio, de la conversación con la perra, con el fuego, con mi imagen. Es una manía que se apodera de los reclusos, de los viejos presos, pero no estoy libre. Y si me hablo interiormente, es por la necesidad literaria de expresar, de escribir mi pensamiento.




Tengo frente a mi, al otro lado del espejo, en la misteriosa habitación de los reflejos, la imagen de una mujer de letras que ha acabado mal. Tambien se dice de mi que hago teatro, mas nunca se me llama actriz....Una mujer de letras que ha acabado mal: eso es lo que debo continuar siendo para todos, yo que ya no escribo, que me rehuso al placer, el lujo de escribir.

Escribir! Poder escribir! Esto significa la larga ensoñacion frente a la página, el garabateo inconciente, los juegos de la pluma que da vueltas alrededor de una mancha de tinta, que mordisquea la palabra imperfecta, la tacha, la eriza de flechitas, la adorna con antenas, con patas hasta que pierde su apariencia legible de palabra convertida en insecto fantástico, volando como mariposa hada.

...Escribir..Derramar con rabia toda la sinceridad de si mismo sobre el papel tentador, tan de prisa, tan de prisa, que la mano a veces lucha y se encabrita, agotada por el dios impaciente que la conduce..

Escribir...placer y sufrimiento de ociosos! Escribir!"


Hace falta demasiado tiempo para escribir!



"Se muere de dolor...Se ha muerto de pena..."
"Cuando oigan estos clises meneen una cabeza mas esceptica que compasiva: una mujer no puede morir de pena. Es un animal tan robusto,tan duro de matar! Uds. creen que el dolor la roe?
En absoluto. Sale ganando con mucha frecuencia, debil y enferma como ha nacido, unos nervios indestructibles, un orgullo inflexible, una facultad de esperar, de disimular que la engrandece, y el desprecio a los que son dichosos. Se ejercita y adquiere flexibilidad en el sufrimiento y el disimulo, como si fuera una gimnasia cotidiana llena de riesgos. Pues constantemente roza la tentacion mas dolorosa, la mas suave, la mas adornada con todos los atractivos: la de vengarse."

Colette

Sidonie-Gabrielle Colette (Saint Sauveur en Puisaye, 28 de enero 1873- Paris, 3 de agosto de 1954), más conocida como Colette, fue una novelista, periodista, guionista, libretista y artista de revistas y cabaret francesa. 

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